Los presidentes de Galicia, Asturias y Castilla León contra las líneas rojas

“Más teléfonos rojos y menos líneas rojas”, dijo ayer en Madrid el presidente gallego Núñez Feijóo que propone mirar a las futuras generaciones más que a las próximas elecciones. Comparecía ante el Fórum Europa junto a sus colegas de Asturias (Javier Fernández) y Castilla León (Juan Vicente herrera) para defender el corredor Atlántico. Bendecido por el gobierno de España y por la unión Europea y pendiente de licitaciones y ejecución presupuestaria.

La cita estaba prevista desde antes de la convocatoria electoral pero la campaña electoral contamina todas las comparecencias políticas, aunque los tres presidentes huyeron de la confrontación para poner en valor la cooperación. Durante la hora y media que duró el acto flotaba el espíritu del consenso y la Constitución; la “España equilibrada” a la que aludió Feijóo como objetivo necesario, deseable.

Cada presidente expuso las aspiraciones de sus comunidades en materia de infraestructuras, con especial detenimiento en el “corredor atlántico” calificado como motor de crecimiento y freno a la despoblación. Los tres advirtieron frente a una transición ecológica (descarbonización) atropellada, ingenua y voluntarista que arrase la planta industrial que sustenta las tres comunidades.

Javier Fernández, socialista sin complejos, utilizó un poema de Borges: “Los conjurados” que reza: “… están conspirando, hombres de distintas extirpes que profesan diversas religiones, que hablan en diversos idiomas. Han tomado la extraña decisión de ser razonables. Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades…”

Medio de millar de personas, de las parroquias de cada presidentes que son diversas, con mucha presencia más allá de lo institucional (empresarios, sindicalistas, portugueses….) aplaudieron los comentarios cooperativos de los presidentes que sonaban a avisos a los jefes políticos en campaña. Es obvio que a los tres les son ajenos los procesos electorales inmediatos (dos por retirada y el otro porque no le toca) pero eso no quieta valor a sus comentarios muy constitucionales y muy cooperadores. Somos amigos, reiteraron, los tres, porque nos une el interés de nuestras comunidades, porque nos conocemos y porque hemos trabajado efectivamente y creemos que así debe ser. Un mensaje que está fuera de lo habitual en estos tiempos de polarización y confrontación.

Los tres exhibieron eso que podíamos llamar “nivel”, alejados del tono pomposo y vacío que caracteriza los discursos políticos dominantes dedicados a descalificar al adversario y marcas distancia, líneas rojas y cordones sanitarios.

Alguien preguntó: “¿Por qué se van los buenos?”. Y el gallego, atento, apuntó ¿Quién dice que se van?… ¿y si vuelven? Entretanto muchos datos sobre el corredor Atlántico, sus posibilidades, oportunidades y necesidad. Los tres presidentes acreditaron saber la asignatura.