¿Puede la junta Electoral ordenar los debates electorales en las TVs?

El partido de los debates electorales en las televisiones ha empezado. Unos y otros hacen sus apuestas-propuestas en una clara estrategia de no ser el primero que pone pegas, el que impide el debate. A3Media ha anunciado su propuesta de debate a cinco que cuenta con un SI condicionado, de momento, a que intervengan las primeras espadas. Nadie ha dicho que No, aunque no todos han dicho que SI. En el plazo de unos días esa propuesta debe concretarse con un documento que fije las condiciones del debate: ubicación, plató, atriles, asientos, reparto de tiempos, temario y orden del mismo… los moderadores serían Vicente Vallés y Ana Pastor, profesionales con experiencia acreditada.

En paralelo está lanzada la propuesta de Pablo Casado para un debate a dos con Pedro Sánchez; TVE requirió al Presidente del Gobierno para intervenir en un debate ante sus cámaras sin concretar interlocutores. Mediaset no ha concretado su oferta pero estarás abiertos a distintos formatos en algunos de sus programas estrella. Y otros medios de referencia como son las emisoras de radio y los medios con ediciones digitales y mucha difusión en la red… no van a renunciar a la cita de candidatos, de las cabezas de cartel y de sus adjuntos más destacados, al menos los responsables de economía y de otras materias especializadas.

Deseable sería que la liturgia de los mítines de partido, costosa y poco eficaz, salvo para reforzar la personalidad de los líderes, al menos ante sí mismos, deje paso a los debates abiertos ante los medios, con público, con moderadores, con entrevistadores… los formatos son múltiples.

Semejante despliegue es necesario para la democracia, más aun en una situación como la actual, de gran incertidumbre y voto indeciso. Pero tropieza con un obstáculo: la Junta Electoral Central, celosa de los equilibrios, que ha aplicado, hasta ahora criterios restrictivos respecto a los debates y las campañas. Entre los partidos no faltan estrategas que apuestan por una intervención de la Junta Electoral bloqueando o limitando los debates, que les libera de asumir el riesgo de negarse a debatir o hacerlo solo a su manera y conveniencia.

La doctrina de la Junta es intervencionista; aplica con exceso, extralimitándose, el criterio establecido para las primeras elecciones democráticas de 1977 de repartir espacios electorales (publicitarios) proporcionales a los partidos con candidaturas proclamadas. Aquella norma, que tenía sentido, se ha trasladado, con exceso manifiesto, a los contenidos informativos a pesar de que choca de frente con la libertad informativa.

Los periodistas, y los medios, deben resistirse a la proporcionalidad en el reparto de los tiempos y aplicar criterios profesionales de interés informativo que incluyen proporcionalidad ponderada, pero no como fin en sí misma, sino como medio para servir a las aspiraciones de la ciudadanía.

Las televisiones y los demás medios, son esenciales para la leal competencia democrática y partidistas, para el acceso a informar a los ciudadanos y darles elementos de juicio. Y eso nos e consigue con el reparto técnico, material, con cronómetro, de las intervenciones; es algo mucho más cualitativo y complejo, algo que tiene que ver con la esencia del periodismo al que ni los periodistas ni los medios deben renunciar.

Las inminentes elecciones son una excelente oportunidad para desterrar malas prácticas, para que la Junta Electoral no se meta donde no debe (bastante tiene con garantizar el buen funcionamiento del proceso) y para que los periodistas demuestren que su trabajo sirve, que merece la pena, que añade valor; que periodismo y partidismo no son sinónimos, que información, opinión y propaganda no son lo mismo. Haya debates, varios y con distinto formato y en distintos medios.