Bulos, trampantojos y globos sonda

La noticia del lunes ha sido la convocatoria de generales el 14 de abril. A media mañana una alerta de EFE informaba que según “fuentes próximas al ejecutivo” el presidente baraja la convocatoria de elecciones generales el 14 de abril. Y a renglón seguido otros medios informaban de que “fuentes próximas al ejecutiva” descartaban esa fecha electoral. Y a lo largo del día diversos portavoces del gobierno y del partido han dicho: “prematuro”, “no sabemos”… En resumen, mucho chau-chau y o poca verdad. Una regla del periodismo profesional manda “enseñar” las fuentes, salvo que eso implique peligro para esa fuente. Y en ese caso, cuando exista ese riesgo, aportar suficientes elementos para la credibilidad de la información. El nuevo defensor del lector de El País, Carlos Yarnoz, en sus primeros artículos ha insistido en la importancia de citar o atribuir las fuentes para ganar credibilidad, al tiempo que advertía contra muletillas del tipo “fuentes bien informadas”, “fuentes próximas” que suelen apuntar más a manipulación que a información, a globo sonda que a dato creíble.

¿Piensa Sánchez convocar elecciones en abril? Solo él lo sabe, incluso es un pensamiento inútil si no se trasforma en decisión. Él y sólo él tiene la facultad de disolver las cámaras (aunque el decreto lo firme el Rey, de oficio). La intención de convocar puede ser un argumento de negociación con otros grupos, pero nada más. Sánchez es poco previsible, ha demostrado que puede cambiar de criterio con rapidez y facilidad y tampoco tiene una trayectoria como para poder pautar una lñinea de actuación.

Estos días asistimos a una dura tensión entre los socios que tumbaron a Rajoy encumbrando a Sánchez a cuenta del primer Presupuesto de este gobierno. El primer plazo determinante cumple mañana, los dos grupos catalanes tienen la llave que po0ne en marcha el debate presupuestario con las votaciones de las enmiendas de totalidad. No es un dato decisivo para la disolución porque el gobierno puede aguantar sin Presupuestos prorrogando los anteriores (ya lo están) y aprobando decretos ley que amplíen partidas de gastos o ingresos, aunque ello implique riesgos parlamentarios.

A partir del miércoles con la vida o la muerte del presupuesto 2019, empieza otro set en la partida de la política española que está entregada a bulos, trampantojos y globos sonda, con debates nominalistas y colaterales que solo sirven para hacer ruido y despistar. La polarización del debate político casa mal con las preferencias de los ciudadanos pero ese es el vector dominante quizá con la expectativa de movilizar aunque también con el riesgo de lo contrario.