¿Pueden los “indepes” renunciar a una autodeterminación explícita?

El concepto de autodeterminación es polisémico, depende de quién y cómo lo diga y quién y cómo lo entienda. Ese criterio es el que sustentaba la estrategia negociadora de la vicepresidenta Calvo estos días, que los “indepes” creyeran que estaba en el documento de bases de negociación, pero que el término no estuviera redactado de forma explícita- Pero a esta hora (mañana ya veremos) ni los “indepes” pueden asumir la ausencia del término, no los de Sánchez pueden tragar con la presencia de la dichosa palabra.

Carmen Calvo, tras muchos vaivenes, propuso una fórmula equívoca, (que en la mesa de partidos cada uno plantee sus propuestas… con total libertad sobre el futuro de Cataluña…”. No coló, los “indepes” no se apean del término “autodeterminación” de forma explícita. Probablemente porque los líderes y las bases no pueden aceptar retroceso, ni para tomar carrera; ningún paso atrás, aunque fuera para poder dar luego pasos adelante.

Y con esos presupuestos la negociación está muerta y la aprobación de los Presupuestos 2019 inviable. A ambas partes los Presupuestos les importa una higa, son mero instrumento, de unos para presionar y de otros para alargar la legislatura. Lo que vaya a ocurrir lo sabremos el miércoles por la noche. Antes no conviene dejarse llevar por conjeturas.

A los “indepes” como subóptimos primero y segundo (el óptimo es la autodeterminación y la separación) les interesa que Sánchez siga (es su mejor opción) y que el Presupuesto 19 amplíe los márgenes financieros de la Generalitat. En el complicado y enfrentado ámbito del independentismo asumir que la autodeterminación no está al alcance, que no forma parte de lo posible resulta insoportable, no estaba en sus cálculos o en su ensoñación. Por más algunos de sus colegas más serenos les reiteran que ese objetivo es imposible a corto y medio plazo, pesan más los que sostienen que Madrid no soporta la tensión, que la democracia española está a punto de doblegarse.

La estrategia ladina (taimada, astuta, sagaz…), oportunista, táctica… de Sánchez y sus próximos apostaba por una negociación embarrada que lleve a ganar tiempo, a agotar a la oposición e incluso a los socios “indepes”. Al fondo de toda esta trama se nota la mente y la mano de Miquel Iceta  (58 años), político profesional desde que alcanzó la mayoría de edad, más que un fontanero de la política partidista, maestro del enredo y el apaño, arquitecto del tripartito y del pacto del Tinell y perejil en todas las salsas del autonomismo máximo hasta tocar el soberanismo, aunque fuera para sofocarlo.

Ángel Gabilondo razonó (casta de filósofo)  estos días turbulentos que en la alternativa entre los principios y los procedimientos, aun siendo estos muy importantes prefiere atenerse a los primeros. Ignoro si a Pedro Sánchez le han trasladado las palabras del candidato socialista a la Comunidad de Madrid, pero tiendo a pensar que se lo supo no entendió su alcance; va más allá de su visión.

Ahora todo gira en torno al dilema elecciones generales pronto o tarde, este semestre, el siguiente o el 2020. El miércoles por la noche lo tendremos más claro, lo tendrá más aclaro quien debe decidir: el presidente del Gobierno. Hoy los “indepes” no quieren renunciar a la autodeterminación como condición inexcusable para negociar. Mañana, ya veremos. Cada mañana el contador se pone a cero, por si alguien pestañea.