La economía va a menos, poco a poco

El último informe del FMI sobre perspectivas económicas dice que las cosas van a menos, no advierte otra recesión, pero si pérdida de crecimiento, décimas menos sobre las previstas. La economía mundial seguirá creciendo por encima del 3% (que es poco) pero con un proceso de ralentización y con un sesgo a la baja por incertidumbres evidentes que van de la guerra comercial que mantienen las dos mayores potencias (EEUU y China) que afectaría a todo el comercio mundial y a la capacidad de crecimiento global y de muchos países con economías abiertas y exportadoras, entre las cuales aparece colocada muy arriba la española.

A la guerra comercial de Trump, militante contra la globalización y el libre comercio, se añaden otras incertidumbres que van desde las tensiones internas en China con un sistema financiero que es un enigma que encierra un misterio (los balances de los bancos son muy poco creíbles), al desenlace del Brexit que, en estos momentos, a punto de cumplirse plazos fatales, es imprevisible. La salida por la bravas sería dramática para Gran Bretaña y para la Unión Europea, un terremoto con efectos incalculables en las transacciones de la zona más próspera del mundo. No menor riesgo radica en la debilidad de algunos de los gobiernos de los países más desarrollados (Francia, Alemania, Italia…) que tropiezan con opiniones públicas decepcionadas, liderazgos débiles, y movimientos populistas que captan el descontento y sirven para castigar a los demás sin ofrecer la menor posibilidad de resolver los problemas.

La economía española también va a menos, pero con una singular inercia que la hace una de las menos débiles de Europa en cuanto a potencial de crecimiento. Las previsiones del FMI, de la OCDE y de la Comision Europea para España son decrecientes para éste y el próximo año, pero figuran entre las más altas de la zona. Ya no hay vientos de cola que impulsen el crecimiento pero mientras los tipos de interés sigan en mínimos la demanda interna y el gasto público son suficientes para sostener el crecimiento.

El gobierno ha renunciado a cualquier estrategia reformista que amplíe el potencial de crecimiento y ha optado por políticas sociales de gasto público con la expectativa de rendimientos electorales inmediatos. El gobierno quiere hablar más de políticas sociales y de medidas concretas (Salario mínimos, pensiones, subsidios…) y menos de tensiones territoriales. La economía llena la agenda del Presidente sin reparar en la tendencia “a menos” y la estrategia para contrarrestarla. Lo que cuenta es el corto plazo, el horizonte de mayo, para luego intentar llegar al 2020 sin disolver las cámaras. El riesgo de otra recesión se ve en el medio plazo (más de dos años) y ese horizonte significa la eternidad cuando todos chapotean en la inminencia electoral. Así que vamos a menos, pero poco a poco; sin que agua llegue al cuello.