El ‘desmontaje’ andaluz

Tras el arrollador triunfo socialista de 1982 Víctor Márquez Reviriego escribió un libro interesante que tituló “El desembarco andaluz” en el que explicaba la corriente central del nuevo poder político encarnado en dos sevillanos: Felipe González y Alfonso Guerra. Aquel desembarco aguantó catorce años hasta la irrupción de Aznar y el PP que algunos quisieron denominar segunda transición. En realidad fue un mero relevo más pacífico y ordenado de los que muchos imaginaron. Luego ha habido más relevos en el poder, siempre con bastante orden; incluido el último (2018) que certificó el fin del bipartidismo imperfecto que duró casi 40 años (diez legislaturas) y abrió la puerta al multipartidismo que estamos estrenando y que ha llegado para durar, no se si otros cuarenta años pero no parece que vaya ser ave pasajera.

Lo que entonces fue un “desembarco andaluz”; ahora vamos a conocer el “desalojo andaluz”, la salida del aparato de gobierno de la Junta de Andalucía de una estirpe, la socialista que a lo largo de cuarenta años ha consolidado un modelo que parecía imposible de desmontar.

Al nuevo gobierno de coalición del PP-Ciudadanos (con Vox en la trastienda) le toca dirigir el desmontaje y ya han percibido que no va a ser fácil. Algunos departamentos (el de prensa de la Junta, por ejemplo) estarán casi vacíos el próximo lunes cuando los nuevos altos cargos vayan a ocupar los despachos.

El nuevo presidente andaluz ha empezado por anunciar una auditoria de las cuentas de la Junta que puede deparar no pocas sorpresas ya que cuarenta años de ejercicio continuado de poder generan, inevitablemente, sesgos, usos, costumbres… difíciles de explicar. A lo largo de la historia democrática y constitucional de cuarenta años, se han producido muchos relevos de gobierno a todos los niveles, todos ellos con razonable serenidad.

El caso andaluz era la excepción, y aunque lo más probable es que el proceso de cambio no vaya más allá de algunas escaramuzas, no es improbable que se produzcan conflictos, denuncias, pleitos y algunos escándalos. El primer acto de esta tragicomedia empezó con las movilizaciones ante el Parlamento y seguirá el viernes con la toma de posesión del presidente; y la próxima semana con la llegada de los nuevos consejeros. Y aguas abajo centenares de empleos que van a ser removidos y que pueden no ser pacíficos en todos los casos.

El propio socialismo andaluz va a sufrir por el desalojo que avivará las tensiones internas, las animadversiones y los ajustes de cuentas entre compañeros de partido que serán pacíficos. Todo un espectáculo, acentuado por los nervios electorales que acompañan cada campaña electoral y la in mediata de mayo será a cara de perro en toda España, más aun, en Andalucía. De manera que el “desalojo” va a traer cola y algún cisne negro.