Si el Banco de España decidía, ¿cómo justifica Rato el sueldo?

Vaya por delante mi opinión de que Rato es uno de los paganos de la crisis, que los suyos (Rajoy y Guindos) le abandonaron con desvergüenza y las circunstancias le convirtieron en uno de los actores principales del drama: un culpable manifiesto, aunque no son pocos los que acumulan más responsabilidades. Pero le ha tocado… y sobre sus espaldas se acumulan los cargos por las tarjetas opacas, por las preferentes, por las hipotecas averiadas y por la fallida salida a bolsa. Por alguna de esas piezas ya ha sido condenado y por otras pesan sobre él delitos varios, desde el fraude a la falsedad contable. Y la fiscal que le acusa no le dará tregua entre otras razones porque está en la naturaleza del proceso de ajuste de cuentas.

Hecha esa salvedad o constatación, merece la pena reparar en la estrategia del político madrileño que rozó el vértice el poder y que hoy podría vivir tranquilo, retirado de la política con muy buen vivir y pasar. Se equivocó al aspirar a presidir un banco (el destino fatal de la familia) y ahora está donde está. En el infierno.

Sus abogados le han aconsejado y él asumido que para mitigar la pena tiene que endosar las responsabilidades a otros. Podía haber elegido a sus antecesores, alguno ya fallecido, a los políticos que le han dejado tirado o a los supervisores (banco de España y CNMV). Ha elegido a los últimos, en eso no se diferencia de otros personajes de la crisis que han pasado por semejante tesitura. Mario Conde entre otros.

El argumento siempre es el mismo: “solo hacíamos lo que el Banco de España mandaba”, ellos (el gobernador Fernández Ordóñez) ordenaron fusionar cajas averiadas, ellos ordenaron salir a bolsa… de manera que estos banqueros de altos vuelos, con sueldos millonarios eran meros ejecutores de las órdenes de otros cuya responsabilidad era vigilar y rectificar errores. El argumento, por ejemplo, lo ha comprado la Comisión de investigación del congreso que ha producido un pésimo documento tras meses de escuchar testimonios, muchos de los de notable valor. Los diputados han decidido endosar las responsabilidades a los supervisores aliviando a los gestores (entre ellos muchos políticos enchufados) de la responsabilidad principal de la catástrofe.

No era el banco de España el que concedía créditos a insolventes, ni el que inventaba productos averiados de alto riesgo, ni el que alentaba a empleados y ahorradores a invertir mal, ni el que formulaba cuentas alegres y tramposas… es obvio que los supervisores fallaron en su tarea, pero no que sean los causantes, los responsables principales.

Si los supervisores fueran quienes decidían el papel de los ejecutivas sería el de empleados obedientes, mecánicos de cadena que aportaban valor ni mérito ni talento… todo eso que justificaba sus sueldos millonarios y demás prebendas (muchas) que multiplicaban por dos dígitos el sueldo medio de la plantilla. Si se trata solo de ejecutar, ¿para qué tanto consejero, directivo, ejecutivo, asesor, consultor… Quizá sea la única estrategia de defensa pero tiene poco de decoro, ni siquiera de inteligencia.