Pensiones e IPC ¿qué IPC?

La última reforma del sistema de pensiones, la emprendida por el gobierno Rajoy el 2013 contra viento y marea, en solitario y campanuda, está definitivamente arruinada por el propio gobierno y partido que la patrocinaron y por los demás grupos parlamentarios. El PNV le dio la primera envestida al corazón a principios de este año cuando impuso a Rajoy una revalorización de las pensiones del 1,6% frente al 0,25% previsto en los Presupuestos. Y de entonces acá el esquema de la reforma se vino abajo. Fue una reforma contra principios básicos de los reformistas más experimentados en este tipo de asuntos: gradualismo y consenso.

Rajoy no tuvo en cuenta esos principios y reformó el sistema, con su mayoría absoluta de la X legislatura, sin consenso político ni social, en base a un Informe de expertos y con aplicación y efectos inmediatos. Justo lo contrario de la reforma del gobierno Zapatero de 2011, una reforma de calado (extendió la edad de jubilación a 67 años y amplió la base de cómputo de la prestación), consensuada con los partidos (menos el PP, que estaba de acuerdo pero no quería avalar al gobierno) y de aplicación gradual a lo largo de una década.

La reforma Rajoy estalló por la desvinculación de la revalorización de las pensiones del IPC que implicaba cierto riesgo para compromiso previo de mantenimiento del poder adquisitivo. La reforma impuso una revalorización mínima del 0,25% que no planeó problemas los años 2014 y 2015 (el IPC de ese bienio fue negativo) pero sacó a la calle a los pensionistas el 2018, cuando la expectativa de IPC se acercaba al 2%, después de que 2017 registró un crecimiento del IPC del 1,1%, por encima de la revalorización de las pensiones.

El Gobierno no fue capaz de explicar a los pensionistas, a la sociedad y a los dirigentes de los partidos que el desequilibrio creciente de las cuentas de la Seguridad Social amenazaba el futuro a medio y largo plazo del sistema. El resultado ha sido que el IPC vuelve a ser rector de la revalorización.

Surge ahora un problema al que me he referido en algún artículo anterior: ¿Qué IPC?, ¿el interanual a noviembre que se utilizó muchos años?, ¿el interanual de diciembre que recoge todo el ejercicio?, ¿el medio del ejercicio? … los tres son IPC efectivos, pero los tres pueden diferir unas pocas décimas, que son poco relevantes para el pensionista individual pero que pesan más de 130 millones de euros inmediatos en la factura al sistema. Las variaciones de IPV interanual a lo largo de un años son apreciables, por ejemplo el 2017 variaron entre el 0,1% de enero al 2,3 del otoño; y el 2018 tenemos variaciones desde 3% de principios de año al 1,1% de noviembre (dato provisional).

El dato último (y provisional) de noviembre es de una variación del 1,7%, es decir una décima por encima de la revalorización aplicada para todo el año como resultado del pacto PNV-PP, apoyado luego por todos los demás. El gobierno advirtió esta misma semana, antes de conocer el IPC de noviembre, que utilizaría la referencia de diciembre para actualizar la subida de las pensiones de este año con una paga complementaria en enero. Añadieron que estimaban que la diferencia a final de año sería de tres décimas (380 millones de euros).

¿Qué pasara en diciembre? La referencia del diciembre anterior es neutra, 0% de aumento, lo cual lleva a pensar que no será fácil que vuelva a repetirse ese dato y que el IPC de diciembre 2018 añadirá algunas décima a la tasa interanual.

Para evitar desasosiegos sería bueno determinar desde ya cual va a ser la referencia habitual, en mi opinión lo correcto sería el interanual medio del año… pero doctores tiene el sistema. En cualquier caso pónganse de acuerdo y no mareen la perdiz.