Andaluzas: Vox como oportunidad y riesgo

Vox

Vox aparece como el invitado impar para todas las elecciones por venir en las que puede quedarse fuera o dentro según los electores y la aritmética determinen. Poco o nada tienen que perder los de Vox, concurrieron a comicios anteriores y lograron posiciones irrelevantes, ni sumaron escaños ni restaron oportunidades a los demás. No es el caso de la cita de diciembre, las encuestas apuntan hasta un 4% de votos, lo cual puede significar algún escaño y, sobre todo, impacto en las expectativas de los demás. Algo que los demás pretendientes hacen cálculos con oportunidades y riesgos.

Entre los posibles damnificados más evidentes aparecen en primer término los del Partido Popular. Su candidato Juanma Moreno Bonilla lo reconoció ayer en público en Madrid. Incluso entró en detalles. Los votos de Vox en Córdoba, dijo, no les darán un puesto en el Parlamento andaluz pero restarán los votos que el PP necesitaría para el último escaño que se iría a favor de Podemos. Y algo semejante puede ocurrir en alguna otra provincia bien sea en favor de Ciudadanos o del PSOE. Son cálculos hipotéticos, que solo se verificarán la noche del 2 de diciembre, cuando no haya remedio. De manera que Vox es un riesgo para el Partido Popular, pero en favor de los nuevos hay que aceptar que los populares se han ganado a pulso la emergencia de Vox.

En el otro lado, el de los socialistas, la aparición de Vox les parece un regalo del cielo que llega cuando más falta les hace. No solo en Andalucía, también para el resto de los comicios de 2019. La fragmentación en la oferta hay veces que favorece y otras que perjudica, pero en el PSOE la aparición de Vox con pretensiones les cae bien, ayuda a debilitar al principal adversario. Y algo semejante piensan en Ciudadanos, cuyo objetivo en Andalucía es quedar por delante de los populares… que luego ya se verá cómo se conforma la mayoría.

Moreno Bonilla adveraba  su crítica utilitarista a Vox con el dato del interés que presta a esa formación la televisión andaluza y el caso concreto y fresco del mitin del fin de semana en Sevilla, cubierto con esmero por la televisión regional. En realidad son excusas  ya que Vox tiene todo el derecho a concurrir para lograr visibilidad aunque ello implique consecuencias fatales para sus viejos amigos y compañeros del PP. Aznar logró galvanizar la derecha y unificarla (algo que Fraga nunca consiguió) y Rajoy anota en su debe que dejó el partido peor que estaba cuando llegó. Casado no tiene tiempo para unificar, así que tiene que tirar con lo hay. A Aznar también le llevó tiempo la operación de convertirse en alternativa real, perdió dos elecciones generales, y si ganó en 1996 fue, fundamentalmente por los errores y la fatiga del adversario.

Pero los tiempos han cambiado, los plazos de la política se han acelerado en lo que va de siglo, de manera que lo que antes se aguantaba y gozaba de meses, incluso de años, ahora resulta soportable solo unas semanas. De manera que tanto Moreno Bonilla como Casado se juegan bastante en Andalucía, incluida la posibilidad de que Vox les haga la puñeta.

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