Debates disparatados e hipotecas

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Los mensajes trasmitidos ayer por los distintos grupos políticos a cuenta del embrollo armado por el Supremo con la identificación del sujeto pasivo del Impuesto de Actos Jurídicos documentados roza el esperpento, índice que ninguno de ellos entiende nada sobre la realidad, sobre el funcionamiento de la economía real y el sistema hipotecario.

Al margen del embrollo del Supremo al que dediqué la nota anterior el problema real es que por diversas causas e intereses, con más menos buena y mala intención, se levantó para muchas personas la expectativa de que podía obtener una renta adicional: lo que en su día pagó al firmar un crédito hipotecario como gastos adicionales, especialmente el llamado impuesto de transmisiones Patrimoniales. Y otro tanto respecto a los gastos de registro, notario y gestoría que también andan en pleitos con sentencias desiguales.

El embrollo viene por una normativa imprecisa que se ha venido aplicando desde hace décadas, antes y después de las leyes vigentes sobre la materia (la hipotecaria y la tributaria). Una imprecisión que cuando empezó a alumbrar problemas debía haberse atajado.

El problema ahora son las expectativas, ese mensaje tramposo trasladado a los ciudadanos de que iban a recuperar un dinero, y que se iban a dar los BANCOS, esas gentes avaras y terribles. Los líderes políticos insisten en ese mensaje populista e insolvente. Pedro Sánchez, con el oportunismo que le caracteriza, ha salido para anunciar enfático: “desde ahora ese impuesto no lo pagarán los ciudadanos, lo hará el sistema financiero”. Una afirmación que es peor que una mentira. Por parecido camino ha discurrido Albert Rivera, mientras que Pablo Casado va más lejos y reclama algo así como suprimir el impuesto. Para Podemos es una oportunidad para agitación, para cargar contra las instituciones, en este caso el Supremo y para prometer lo que no puede dar pero suena bien.

Quien paga ese impuesto, el prestamista o el prestatario, es bastante irrelevante, mas apariencia que otra cosa. Se trata de un coste adicional y obligatorio del crédito hipotecario que entrará en uno u otro lado del esquema de costes. El economista y profesor Antoni Zabalza escribió el pasado día 30 un artículo que razona con sentido común sobre este aspecto. Les añado enlace y les recomiendo su lectura.

No hay pert5dedor ni ganador en la identificación del sujeto pasivo; si lo paga el prestamista asumirá el coste con más o menos opacidad el prestatario a lo largo de la amortización del crédito. Es un coste para ambos del que solo se beneficia el que recibe el dinero: las haciendas autonómicas. Y si los políticos están dando un espectáculo de demagogia, insolvencia, trapacería, los representantes de los tribunales no han estado menos desafortunados. Les mes ha sido un mal presidente del Consejo del Poder Judicial, pero exigir su dimisión por este lance es extravagante.

Mientras tanto la ciudadanía percibe expectativas defraudadas, conspiraciones, engaños, trapacerías… en resumen una sociedad injusta, disfuncional y en la que no se puede confiar. Un disparate y un desastre.

https://elpais.com/elpais/2018/10/30/opinion/1540917017_296173.html

 

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