Chapuzas presupuestarias: las bases de cotización

Los presuntos Presupuestos 2019 vienen provocando desde antes de nacer una polémica sin precedentes en los proyectos de ley de los años anteriores, que no eran menos relevantes que el actual. Debate que se está produciendo desde mucho antes de que el proyecto esté redactado y presentado. Sobre esos “presuntos” Presupuestos venimos escuchando muchas declaración es, presentaciones, filtraciones, críticas, estimaciones… y hasta un documento formal y oficial “Plan presupuestario 2019 y remisión trimestral de información” del reino de España a la Comisión Europea en el que se concretan buena parte de las iniciativas tributarias y presupuestarias que pueden concretarse en el futuro proyecto de ley de Presupuestos 2019 que pretende presentar a principios de diciembre.

Entre lo anómalo de ese proyecto, que, aparentemente, puede (o no)  ser decisivo para disolver las cámaras no es asunto menor que una de las piezas recaudatorias más relevantes (las bases de cotización a la Seguridad Social) la haya desvelado el presidente de la Autoridad independiente de Responsabilidad Fiscal (AiREF) en su comparecencia ante el Congreso.

El cuadro de bases de cotización es una pieza básica con consecuencias recaudatorias muy relevantes. Lo que desveló el presidente de la AiREF es que la base máxima subirá entre el 10 y el 12%, es decir de 3.803€/mes a 4200/4300€/mes. Una subida que significa un aumento de los costes laborales, del orden de 1600 €/año por nómina. El presidente de la AiREF estima que esa subida (destope en el argot de los especialistas) aportaría del orden de 100 millones de euros adicionales al mes a la Seguridad Social.

Además del destope de máximo está la subida anunciada del salario mínimo hasta 900 €/mes (catorce pagas prorrateadas a 12 a efectos de SS) con efectos automáticos en la bases mínima de cotización (hoy entre 850 y 1200 € según sea el grupo de cotización) que tendrán que subir en términos homogéneos a los del SMI. El efecto de esa subida de las bases mínimos se estima en otros 1.500 millones €. Nada sabemos acerca de cómo se moverán los otros grupos intermedios de cotización. De manera que lo mollar de los incrementos de recaudación se centran en la cotizaciones lo cual tiene una explicación: el déficit se concreta sobre todo en las Cuentas de la Seguridad Social; pero un riesgo, subir las cotizaciones significa incrementar costes salariales, lo cual tendrá un efecto de difícil evaluación ahora, pero evidente por lógica en los niveles de empleo y en los márgenes y consecuentemente en los precios y en las inversiones.

De todo esto lo más inquietante es lo mal que se explica, la falta de carácter del ministerio responsable para pintar un cuadro  realista, solvente, creíble de algo tan serio como el sistema de Seguridad Social.

El Presupuesto 2019 más parece hoy una quimera, un acertijo de ocurrencias que un proyecto serio. Tiempo al tiempo.  Bruselas, amablemente, ha pedido que se lo expliquen con más detalle. Pues eso, que lo concreten.