La crisis de DIA y el efecto de las posiciones “cortas”

La cadena de supermercados DIA (7,5% de cuota de mercado en España) pasa por días sombríos que amenazan su futuro. Pasa por varias crisis acumuladas que pueden desembocar es una situación descontrolada de funestas consecuencias. Hay tensión en el capital con un accionista (29%) relevante de matriz rusa que quiere el control, que lo quiere barato cuando está al borde de tener que presentar una OPA. Problemas en la gestión con una presidenta que dimita irrevocablemente de un día para otro, un director financiero que sale por la ventana, un consejo erosionado y un equipo de gestión que vive sin vivir en sí.  Además unos franquiciados (más de tres mil tiendas) que significan la mitad del negocio que ven poco claro el futuro. Y hasta 65.000 empleados (40.000 directos y 25.000 en franquicias) que contienen la respiración y temen por la continuidad. Y al fondo accionistas que estos últimos días han visto como se esfuma la mitad del valor.

DIA es una pieza importante en la cadena comercial, una crisis financiera y de su esquema de propiedad significa riesgos que van más allá de la propia compañía y de sus interesados directos, por las consecuencias imprevisibles que tiene un caso como éste. Sin perder de vista otros casos de empresas fallidas de carácter industrial (Alcoa y Vestas) que generan ruido, inquietud, desconfianza y sensación de catástrofe laboral.

El caso DIA, además de los factores propios de un  negocio de mucho volumen (10.000 millones de facturación anual, más de la mitad en España) y poco margen: el pasado año ganó 200 millones que ahora están cuestionados por ajustes de balance y el anuncio de que no habrá dividendo, hay potro factores de inquietud que tienen que ver con la cotización en bolsa.

La dinámica bursátil con esa singular figura de las posiciones cortas, de los bajistas, introduce otro factor de erosión. Esos bajistas han caído  co9mo buitres sobre el valor DIA y acumulan hasta el 18% del valor acelerando su caída. Se puede aceptar que los bajistas cumplen una función de alerta anticipada de la crisis (función que les justifica) pero actúan en un marco de opacidad  y hasta de abuso que aconseja replantear su función y el proces9o de actuación desde el préstamo de valores para operar hasta el mismo procedimiento y desenlace. En la crisis del Banco Popular los bajistas jugaron un papel acelerador ya que sirvieron a la lucha de poder en el consejo que fue decisiva para acabar de hundir el banco. Algo similar puede ocurrir ahora en DIA con funestas consecuencias laborales y pésimo impacto en la credibilidad de la economía española.

Los supervisores financieros y las autoridades de Comercio deben prestar atención a esta crisis antes de que produzca efectos devastadores, de momento se notan demasiadas zonas oscuras.