Presupuestos  para ganar tiempo y elecciones

El esquema de Presupuestos 2019  que propone el Gobierno ni es bolchevique (vaya tontería) ni sienta las bases para la recesión. Si esos son los argumentos de la oposición tienen bien ganada esa posición. Las explicaciones que dieron las tres ministras que comparecieron en la sala de prensa de la Moncloa fueron coherentes y efectivas, mucho más que el gimoteo de la oposición que bracea frente al fantasma presupuestario con poco iniciativa y menos intuición.

El Presupuesto 2019 emerge como principal artefacto electoral de Sánchez. De momento ya lleva dos presentaciones para abrir los noticiarios sin que haya elaborado el proyecto de ley. No recuerdo precedentes de tantos estrenos y bises para unos Presupuestos que tienen un sustento parlamentario débil y que tienen que soportar los mordiscos de los pactos necesarios.

El primer mordisco el de Podemos ha sido muy soportable; aunque Iglesias pretende que ha llevado a Sánchez al “presupuesto del pueblo” y la anti-austeridad lo cierto es lo contrario, el pacto supone que Podemos se ha avenido a un esquema socialdemócrata clásico. Las incorporaciones de gastos e ingresos no son relevantes, no alcanzan siquiera el 5% del total. Eso sí permiten presentaciones muy aparentes: más salario mínimo, más pensiones, más subsidios a la dependencia, a la conciliación, a becas, menos copagos, más vivienda social… en resumen una oferta imbatible para millones de personas.

Y para financiar eso gasto social unos pocos impuestos a los ricos (decenas de miles) y a las grandes empresas y multinacionales. Lo del diésel tiene una buena causa, no contaminar. Y unos céntimos a las transiciones financieras para pagar pensiones. Tan imbatible como el otro capítulo.

Y todo ello envuelto con el terciopelo del relato de la Ministra de Economía que cuadra el guiso como quien resuelve el cubo de Rubik en pocos segundos. Unas décimas por aquí y otras por allá y todo encaja… para bien: superávit primario, menos deuda,  menos desigualdad, más calidad de vida, más bienestar y todo ello bendecido por los colegas europeos interesados en que España y Portugal sean alumnos aplicados (como la Grecia rescatada) frente a esos díscolos italianos que se van a enterar del coste de sus bravatas.

Que el Gobierno consiga aprobar este Presupuesto es más posible que improbable, basta con un voto parcial de los catalanes, un NO pero SI, o un SI aunque NO. Para vascos, canarios y asturianos hay compensaciones suficientes tal y como saben bien tanto socialistas como populares.

Mientras tanto la oposición parlotea, gimotea, protesta airada, con una estrategia poco articulada y menos audible. Ladran, luego cabalgamos, piensan en la Moncloa, donde van sumando posibilidades de agotar la legislatura y repetir una mayoría menos ajustada.

Coda: a primera hora de la mañana la Ministra de Medio Ambiente y Energía (ahora se llama Transición Ecológica) expuso en el Palace su lista de prioridades y objetivos con aplastante conocimiento de la materia, con seguridad y autoridad en la exposición y prudencia en las respuestas. Esta Ministra sabe lo que se trae entre manos, se la nota, y lo explica sencillo y convincente. Otro tema será el balance de resultados cuando acabe la gestión. En resumen este Gobierno es más que bonito, será débil, pero cuidado con los mansos, pueden quedarse con los votos.