El síndrome de la sentina: rascas y sale porquería

El ciudadano medio que espera que alguien le ayude a resolver sus problemas cotidianos contempla el debate político permanente y desconecta con irritación o con desdén; cada cual con sus conclusiones y preferencias que tienen que ver con sus propios sentimientos y aficiones, pero con inclinación a pensar que casi todos son iguales o parecidos y no en virtud o ejemplaridad sino todo lo contrario.

El avatar de la titulación de la anterior presidenta de Madrid Cristina Cifuentes, parecía en sus primeros compases un exageración, un enchufe menor…pero con el paso de los días, a medida que se iba rascando topamos con un sistema organizado de aprovechamiento y fraude que de casos personales privilegiados pasa a convertirse en una trama de más alcance con una Universidad pública como actor principal. Rascando, rascando, resulta que esa universidad flota sobre una sentina de la que sale mucha porquería. La débil respuesta de la institución, y de las demás universidades, lleva a pensar que no debe ser un caso aislado. Para rematar el portavoz de todos los rectores, el Presidente de la CRUE, quita importancia, elude responsabilidades y llega a decir que en realidad ellos (los rectores) mandan poco, que el poder (y la responsabilidad) está en los gobiernos y en la política, para concluir que si les dieran más dinero las cosas irían mejor. Para llorar, con semejante actitud solo cabe esperar que como sigan rascando saldrá más porquería.

Para rematar alguien rasca en la tesis doctoral del Presidente del Gobierno y lo que sale tampoco es ejemplar; va saliendo poco a poco, unos ven plagio (pecado mortal en el mundo académico de todo el mundo civilizado), otros solo errores por descuido y cumplimiento formal de las normas, nada que rectificar, mejorar o por lo que disculparse. Y pasan los días y en vez de ir el tema a menos, ocurre lo contrario. Si la tesis era problemática resulta que el libro posterior, resumen mejorado de la tesis también tiene  zonas de sombra.

Sobre el debate político poco se puede añadir que sea ejemplar. Una Ministra y un Consejero catalán se tiran a la cabeza comentarios sobre la capacidad de influir del Gobierno en el Poder Judicial y en la Fiscalía sin reparar en lo ilegal, inconstitucional, irregular que ello incluye. Y no pasa nada, solo el comentario jactancioso del consejero y la respuesta  airada de la ministra. Seguirán reuniéndose otro día.

La Ministra de Energía (ahora de transición ecológica) y su colega de Hacienda se enredan en la complicada trama impositiva de la electricidad y los carburantes de tal manera que a medida que rascas encuentras zonas de sombra heredadas de anteriores gobiernos de distinto signo. La gasolina diésel se encarecerá por contaminante (una verdad a medias) en 38€ por mil litros, es decir 3,8 céntimos por litro, pero la nota oficial redondea y lo queda en 3 céntimos (ocho décimas de céntimo significa un 26% más) para disimular. ¿Tan difícil es ser claros y concretos? ¿Cómo explicar que en solo cien días se deslizan tan rápido al disimulo y el postureo? Rascando, rascando, lo que sale apesta.