La Ministra de Economía tiene diagnóstico

El Gobierno ha cumplido cien días, que es una convención como otra cualquiera, y ha perdido el halo de “bonito” con el que arrancó, para sorpresa de muchos. Quienes sostienen que lo mejor que ha hecho es rectificar, juicio de gente poco partidaria, aunque no les falta razón en la crítica. La lista de tropiezos por méritos propios es generosa, excesiva, a razón de uno a la semana. No son pocos los Ministros que han metido la pata a lo largo de tan corto mandato, casi siempre con motivos evitables, por imprudencia, impericia o mala suerte. Por ejemplo, los tropiezos con el “diésel” son llamativos.

Una de las ministras con mejor cartel desde su designación es Nadia Calviño, titular de Economía y Empresa (y agenda digital)  y, sobre todo, presidenta de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos que implica jerarquía y responsabilidad para coordinar. Sin perder de vista que goza de autoridad en el Ecofin, escenario que conoce bien con prestigio entre los colegas. Sin duda el mejor de todos los ministros españoles que han pasado por ese importante foro.

La Ministra ha sido de las más discretas en cuanto a presencia pública y declaraciones a lo largo de estos meses, se ha dedicado a armar la agenda y trabajar dentro sin prodigarse. Hace unos pocos días ha empezado a salir, con un artículo  sólido en expresión y con varias presencias en foros públicos bien acompañada y con un  discurso articulado.

El de ayer en el foro de la “Nueva Economía” acreditó que la Ministra tiene elaborado un diagnóstico y un pronóstico sobre la economía española. Y que sabe exponerlo. Avanzó poco sobre el CÓMO, pero tiene claro el QUÉ. No es poco. Resumo su posición:

·        La economía española tiene una base sólida, crece, aunque va a menos. Se han agotado los vientos de cola que llevaron el crecimiento al 3,6% el 2015, pero no hay motivos para el alarmismo.

·        Entre las fortalezas cuenta la evolución de la balanza de pagos, del endeudamiento exterior y de la deuda privada.

·        Entre los riegos la “cronificación” del paro, la deuda pública, y las desigualdades que se traducen en “trabajadores pobres y riesgo de exclusión social”.

·        Hay que alargar el crecimiento y hacerle sostenido lo cual requiere cambios, reformas. Crecer es necesario pero no suficiente, hay que crecer bien.,

·        Bajar impuestos ahora no es correcto. Los recortes del 2015 fueron equivocados, con efectos perversos.

·        Hay que sentar bases para que otra crisis no vuelva a destruir empleo y hacer compatible la consolidación fiscal (no más deuda) con la responsabilidad social (menos desigualdades).

·         No perder de vista la solidaridad intergeneracional, no cargar costes al futuro.

·        La precariedad laboral y los salarios bajos no resuelven problemas, los complican.

·        Las reformas pasan por abordar el reto demográfico, el cambio ecológico y la agenda digital. También por superar la brecha de género, la pobreza infantil, mejorar la educación y la investigación y reducir despilfarro.

El diagnóstico es sólido, busca eficacia, pero no concretó los “CÓMOS”, ni los “CUÁNDOS”, ni los “CUÁNTOS” que en política son determinantes. Por ejemplo sería aconsejable menos tiempo a Franco y más medidas contra la precariedad. Menos populismo tributario fiscal y más eficiencia en el gasto.

La Ministra expone rápido (buena opositora), razona bien (se sabe los temas) pero está por ver si sabe liderar, convencer, movilizar, entusiasmar. Sin todo ello no hay cambio.