“No son mis Presupuestos”, (pero les votó)

La primera entrevista del Presidente Sánchez para abrir el curso (¿se cerró en algún momento?) ha dado algunos titulares, básicamente ambiguos que sirven lo mismo para ir que para volver, para hacer o no hacer. El concepto dominante en las declaraciones de los políticos, especialmente si gobierno es “depende”, quizá sí, o puede que no. De manera que para los analistas descifrar se hace complicado, pero también sencillo ya que la ambigüedad permite múltiples interpretaciones, las que más convengan al discurso.

La entrevistadora proponía la tesis de que sin Presupuestos habrá elecciones, que es una ecuación antigua y solo probable; las últimas experiencias presupuestarias indican que las cuentan del estado son autónomas, pero no determinantes de la gobernación. Se puede gobernar con Presupuestos o sin ellos, con una prórroga corregida por decreto para asuntos concretos. De manera que los Presupuestos son importantes, pero no tanto, más en teoría que en la práctica.

El Presidente sostiene que su única opción es proponer y aprobar unos Presupuestos para 2019 que considere propios, los de su gobierno. Y completa la idea con la consideración de que los Presupuestos actuales “no son suyos”. No falta a la verdad, el proyecto es el que presentó el Gobierno Rajoy, que los socialistas (y más grupos) rechazaron en la primera ronda… pero que asumieron cuando dio la vuelta la tortilla con la moción de censura que elevó a Sánchez a la presidencia. De manera que no son sus Presupuestos, pero les asumió e hizo suyo con una votación pública y notoria. ¿Cuál es la postura que vale? ¿Son o no son suyos? La secuencia temporal indica que no eran sus Presupuestos pero que lo fueron luego. ¿Qué prevalece?, por lógica la última posición, aunque ayer mismo fu8e rectificada.

A la vista del calendario, una vez que el acto previo y preceptivo del techo de gasto fracasó y complicó la presentación del proyecto de Presupuestos del Gobierno no parece probable (aunque es posible) que antes del primero de enero de 2019 se hayan completado todos los trámites para que entren en vigor los nuevos Presupuestos. No es grave, se pueden prorrogar los actuales por necesidad y conveniencia (aquí no se estila que se cierre la administración y no se paguen nóminas y compromisos por ausencia de facultades) y dar tiempo a que los nuevos Presupuestos entren en vigor avanzado el año. De hecho el actual Presupuesto empezó a ser operativo en julio aunque fuera con efectos retroactivos a enero. De hecho la práctica presupuestaria de los últimos años discurre por cauces de anomalía y excepcionalidad, lo cual apunta que la gestión presupuestaria no forma parte de la zona virtuosa de la política actual.

El otro titular de la entrevista se refiere a un futuro  referéndum (derecho a decidir) en Cataluña; Sánchez no fue más allá de lo obvio pero con la salsa de ambigüedad que se estima en esta época, que permite a cada cual interpretar lo que le convenga para ir más o menos lejos, para dar más o menos alcance al comentario del presidente. En mi opinión estamos ante palabras bífidas, anfibológicas que sirven para un roto y para un descosido que me recuerda el dilema del viejo hidalgo arruinado que no sabía si coger criado u ofrecerse para servir de criado.  Respecto al diésel… sin comentarios, aunque la definición de gobierno ecologista tiene su miga.