¿Qué pintaba Llarena de bolos en Asturias?

Lo que ha hecho el Gobierno, en concreto el trio presidente, vicepresidenta y ministra de Justicia, con el pleito del juez Llarena en Bruselas bien merece el calificativo de felonía (deslealtad, traición y acción fea, según el DRAE) ya que sin duda es desleal con el Estado, es traidor con el juez del Supremo y está muy feo. Va más allá de la persona del juez instructor del Supremo ya que pertenece al conflicto global (el mayor problema de la España actual) de los “indepes” contra España, ese pulsión apasionada, emocional, cuyo guion pasa por desprestigiar, atacar, denostar a España y a los españoles.

El escrito de la querella presentada en Bruselas es inaceptable; de hecho sorprende que los magistrados belgas la acepten y tramiten ya que resulta pura retórica propagandística, que apesta a ¡querella a la catalana” (falsa denuncia, montaje jurídico, maniobra procesal para entorpecer, enredar, complicar…) y que hubiera merecido una intervención inmediata, decidida, seria y severa del Gobierno español. Claro que ese paso requiere convicciones, principios, y este gobierno coyuntural viene demostrando que más allá de los efectos especiales y el marketing no hay nada.

Un repaso sereno de las declaraciones de Sánchez, y de su vicepresidenta Calvo, acredita lo liviano de su pensamiento más allá de tópicos y oportunismo. Piensan exclusivamente en términos electorales (y dudo de su eficacia para arrastrar votantes) que pasan por dominar la agenda y arrastrar a la oposición (incluidos Podemos y los nacionalistas) al territorio que más puede favorecerlos a la hora de captar votos. Un terreno siempre embarrado, de confrontación partidista, de pseudoideología y de abuso del Estado como prueban las descaradas prácticas de enchufismo sin rubor, y el abuso de las facultades legislativas del gobierno con más decretos ley trapaceros que reuniones del consejo de ministros.

Pero dicho todo lo anterior me pregunto: ¿que pintaba el juez  Llarena en Asturias el pasado febrero? Estaba iniciando la instrucción del caso más importante de su carrera y uno de los más importantes de la reciente historia; debía ser consciente de que estaba en el punto de mira de demasiada gente con buenas y malas intenciones… y decidió admitir la invitación de un colega (unos bolos) para intervenir en una jornada (propagandística) financiada por un concesionario asturiano de BMW, bajo el título de “delitos económicos y responsabilidad penal de las empresa.

A  Llarena le acompañaban otros magistrados del tribunal superior de Asturias y de la Audiencia Nacional. La jornada tuvo lugar en el hotel Reconquista con varios modelos avanzados de BMW en la puerta para animar a los asistentes, clientes en su mayoría del concesionario. Si los intervinientes tuvieron una retribución o no por su trabajo es tema menor, pero lo que resulta llamativo es ver a representantes del poder judicial metidos en danza en un acto estrictamente privado y de carácter mercantil.

Los magistrados disponen de numerosos foros cualificados en el ámbito universitario y profesional, en fundaciones y equivalentes, para debatir, exponer sus ideas y contribuir a la pedagogía judicial y el valor del estado de derecho. Va siendo hora de que el Poder Judicial elabore un estatuto o unas recomendaciones para evitar conflictos de intereses, presencias no recomendables y confusiones. Con el bolo de  Llarena el gobierno felón ha encontrado una excusa para marcar distancia con el juez, con penosas consecuencias para todos y felicidad de los “indepes” que no se esperaban semejante regalo. Van a tener razón cuando dicen que cuando se equivocan…viene alguien de Madrid a redimirles.