PIB 2º trimestre: mucho empleo poco producto

Absortos en el caso de los taxistas y en la perpetua desavenencia catalana lo demás pasa desapercibido e insuficientemente analizado. La EPA de segundo trimestre conocida hace pocos días pintaba un cuadro esperanzador con fuertes crecimientos del empleo, en cantidad e, incluso, en calidad por el repunte del empleo estable. Suponía la consolidación de la recuperación tras tres años completos, desde mediados de 2014, con crecimiento del producto anual del 3%, una cota que está incluso por encima del considerado crecimiento potencial de la economía española, una tasa superior a la de los otros países importantes de la Unión Europea.

Sin embrago el indicador adelantado del PIB durante el mismo trimestre (crecimiento del 0,6 trimestral e interanual del 2,7%, echa agua al buen vino anterior. No es una sorpresa, ni un fiasco, pero ese 0,6 trimestral apunta a desaceleración en curso que puede empezar a complicar el futuro. No conviene ponerse agorero pero más vale prevenir que curar. Que el PIB cerca al 0,6 y el empleo al 0,8% no es buena señal, indica pérdida de productividad y de competitividad, lo cual nubla en futuro.

Llevamos 14 trimestre consecutivos con crecimientos por encima del 0,6%, con impacto favorable en el empleo y con apoyo en la exportación. El dato último es el peor, con saldo negativo (dos décimas) del sector exterior. Además el deflector del PIB, que es un dato más interesante que el IPC se queda en O,7 (como la inflación subyacente) y cómo los costes salariales que crecen al 0,6.

Monsergas estadísticas dirán algunos de estos diputados airados que pueblan la cámara. Y silencio solemne de los ministros económicos que, por ahora, evitan el diagnóstico global sobre dónde estamos y hacia dónde vamos. Quizá cuando armen el Presupuesto 2019 nos lo expliquen.

Conviene no perder de vista que aunque el PIB haya recuperado los niveles previos a la crisis, los de 2007-2008, el empleo sigue un millón por debajo y los salarios bajos y medios, especialmente en primer empleo, siguen muy por debajo, creando serios problemas de estabilidad social y de malestar ciudadano.

La economía necesita atención, seriedad, análisis y pedagogía, la recuperación no está consolidada, ni mucho menos. El Progreso es más una aspiración que una realidad y podemos estar perdiendo do un tiempo precioso. La deuda acecha y el déficit perdura.