Lo de RTVE como síntoma de fragilidad

A principios de 2016, tras las elecciones de diciembre, Mariano Rajoy rehusó la invitación del Rey para formar gobierno; no tenía mayoría clara y no estaba animado a buscarla. Lo intentó Sánchez, con menos diputados, y fracasó sin pena ni gloria. Meses más tarde, tras otras elecciones que cambiaron muy poco el mapa, volvió a intentarlo, con más diputados (aunque insuficientes) para obtener la investidura pelada y seguir en el gobierno con una minoría que se estrelló en una moción de censura cuando aparentaba que la legislatura podía durar tras aprobar los Presupuestos.

Lo que quedó claro fue la fragilidad de la legislatura que solo propicia inútiles comisiones de investigación y proposiciones de ley que no culminan. La mayoría que entregó el gobierno a Sánchez se articuló contra Rajoy pero sin proyecto ni programa; solo para ir tirando hasta nuevas elecciones, antes o después de las municipales-autonómicas-europeas del próximo mayo.

Sánchez arrancó en la Moncloa con movimientos llamativos, con un gobierno mucho mejor de lo esperado y con el Partido Popular en retirada y desbandada. El adversario del gobierno no9 es el PP (oposición) sino sus aliados de investidura, “nacionalistas” y “podemitas” que sin compromisos firmados previos (que se sepa) piden un trozo de poder, cada cual a su propio interés, sin demasiado orden y ningún  concierto.

Los catalanes piden sin éxito la cabeza de un embajador que previamente estaba en la lista de salida. Y los de Podemos, sin disimulo, piden algo que está en su guion: el control de RTVE. Lo han hecho de forma tan grosera (Y Sánchez lo asumió con lo mismo) que la operación se ha deslizado hacia el esperpento por el procedimiento y por los personajes implicados.

Cualquier cosa puede ocurrir durante las próximas horas, pero será algo improvisado, una chapuza que servirá de antesala a más problemas que pueden acabar de cualquier manera, nada buena. Lo de RTVE es un síntoma de lo que nos aguarda, los gestos de imagen son cohetería inane y las nuevas leyes de rectificacio0n de las del PP pueden rendir dividendos electorales a Sánchez suficientes como para anticipar las elecciones en las mejores condiciones posibles para el PSOE, antes de que las apreturas del Presupuesto  creen problemas y que los nervios de los aliados coyunturales refuercen la oposición,

La desgraciada gestión del relevo en RTVE indica que estamos ante dirigentes inmaduros, con muy poca experiencia, propicios al regate corto y carentes de sentido de Estado. Pablo Iglesias no engaña, piensa que los medios de comunicación, en concreto las televisiones, son aparatos político-electorales para captar votos, por eso está a lo que está, a lo que se llamó “entrismo” en las instituciones para morder parcelas de poder.

¿Hasta cuándo soportará Sánchez la tensión?, ¿Cuánto está dispuesto a ceder? Los sondeos de expectativas de voto van a determinar cuándo los españoles serán llamados a un nuevo reparto de baraja, y, quizá, desempatar un mapa empantanado desde las elecciones de diciembre de 2015, ahora sin el PP en posición principal.