Pasó el Presupuesto 2018, sin gloria, sin pena

El Congreso aprobó el Presupuesto 2018 sin gloria ni pena, sin demasiado ruido, sin padre ni madre; trasteado por pactos políticos inútiles y destinados, muy probablemente  al fracaso. Cumple ya medio año con un Presupuesto prorrogado, el de 2017, cuando va a entrar en vigor (solo falta la publicación en el BOE) el Presupuesto ordinario, que obligará actualizar partidas presupuestarias comprometidos (sueldos, pensiones, subsidios…) que modificarán sustancialmente los informes de ejecución presupuestaria conocidos hasta ahora, incluido el publicado ayer que se refiere a las cuentas del Estado de los primeros cinco meses del año y a las consolidados del primer trimestre o cuatrimestre.  Toda esta información (bastante confusa por cierto) es inútil, quedará superada y achatarrada con la entrada en vigor del  Presupuesto ordinario que incluye compromisos desde el pasado 1 de enero.

Este es el Presupuesto del PP, el de Montoro y Rajoy, rectificado a última hora (mayo) por el pacto con el PNV cerrado en la Moncloa sin papeles ni cálculos, que aparentaba que iba a garantizar la estabilidad del gobierno  Rajoy para casi toda la legislatura. Pasó lo que pasó con una insólita  moción de censura exitosa, inducida por una sentencia y por la incompetencia de Rajoy, y aquel Presupuesto PP-PNV se ha tenido que convertir en el del PSOE y otros, incluido el PNV, que goza de plena autonomía presupuestaria y se juega muy poco en esas cuentas. Un perfecto disparate desde la lógica y la razón.

Por este Presupuesto le van a pedir cuentas a Sánchez cuando se cierren las cuentas a principios del 2019 en Bruselas y el panorama se parezca poco al dibujado y comprometido en el último Pacto de Estabilidad porque es razonable imaginar que las cuentas de fin de año presentarán saldos poco parecidos a los previstos. Todo ello sin contar nuevos factores coyunturales que pasan por el precio del petróleo, las guerras comerciales, el debilitamiento de la demanda interna…

Las cuentas del 2018 adolecían de insuficiencias: sobrevaloraban los ingresos y subvaloraban los gastos, incluso antes de los chutes de gasto que va metiendo el nuevo Gobierno. También van a llegar chutes de aumentos de ingresos por nuevos impuestos, pero eso hay que verlo y su entrada en vigor se notará muy poco este año.

Tal y como va el calendario la suerte presupuestaria coincidirá con las elecciones de mayo (municipales autonómicas y europeas) que actuarán como superprimarias y dibujarán el nuevo mapa político actualizado. Para ese momento el gobierno deberá tener aprobado el Presupuesto 2019, su Presupuesto,  con todos los apoyos necesarios para superar el listón de los 176 votos. Si para el PP-Rajoy el Presupuesto 2018 era una reválida de estabilidad (que resultó inútil) para Sánchez-PSOE el Presupuesto2019 vuelve a jugar el mismo papel, quizá incluso como para adelantar las elecciones generales antes de que los agujeros del 2018 provoquen averías insoportables.