Las vergonzosas cuentas del PP

Congreso PP

El proceso electoral interno del Partido Popular, el más grande e implantado del país, sirve de ejemplo del vergonzoso modelo de gestión de unas organizaciones que podían y debían ser ejemplares. No son mejores los demás partidos. Semejante modelo aplicado a cualquier negocio público o privado le llevaría a la ruina. Los dirigentes de los partidos son exigentes con todos los demás, dictan leyes, las imponen, pero no se aplican el cuento, no practican, ni son responsables, ni asumen responsabilidades.

Es un clásico que los dirigentes máximos digan que ellos no se ocupan de las cuentas, asunto menor que encomiendan a discretos “Bárcenas” o sus equivalentes en los demás partidos. Los jefes no saben nada de eso, no les preguntes sobre sus presupuestos, sobre la gestión, cómo lo hacen, de qué información disponen, cómo se enteran, cómo controlan. No saben nada.

El Partido Popular ha hecho ostentación de su enorme afiliación, de una militancia que llega (datos publicados en su página web)  a las 861.430 personas 60% hombres, 40% mujeres, un tercio de todos ellos mayores de 65 años. Una filiación que produce unos ingresos anuales (últimos datos publicados del año 2016) de tres millones de euros. Es decir que la media de las aportaciones por militante afiliado no llega a los 3,5 €. Como la cuota mínima es de 20 € año, es evidente que la morosidad es abrumadora. No pagan ni siquiera el 20% de los afiliados. Sobran comentarios, es obvio que la gestión es desastrosa, irresponsable, nada diligente. Pero no pasa nada.

Ahora tienen que elaborar un censo y salta a la vista la ineficiencia del vigente. Para arreglar el incumplimiento de pagos se les ha ocurrido un perdón general, con pagar 20 € se activa la condición de afiliado-votante. El mismo hecho de que las últimas cuentas publicadas (y sometidas a la revisión del Tribunal de Cuentas) sean las del 2016 es otra prueba de la carencia de diligencia y seriedad.

Mientras a las empresas, sobre todo públicas-cotizadas, se les exigen informes amplios y muy detallados, contabilidad analítica, explicaciones, códigos de conducta, buen gobierno... con carácter trimestral y anual; auditorías externas anuales, contraste con analistas, con accionistas... los partidos políticos no alcanzan ni siquiera el nivel de las “cuentas de la vieja”.

La llevanza ejemplar de las cuentas de los partidos, que son organizaciones bastante simples, no requiere de mayor esfuerzo ni el concurso de expertos muy cualificados; un contable medio es capaz de organizar esa contabilidad con un cuaderno de gestión de calidad media. Pues ni eso. Si quieren saber por qué la ciudadanía piensa tan mal y les otorga tan baja reputación… pueden empezar por eso, porque donde no hay cuentas… hay cuentos. Ahora canta lo del PP, pero los demás no lo hacen mejor.

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