El PP y la justicia, de victoria en victoria hasta la derrota final

Hay un viejo adagio que reza: “quien a hierro mata a hierro muere”; que traducido a estos tiempos pudiera equivaler a “quien de los medios vive, por ellos muere”; o quien los “tribunales maneja, los tribunales le excluyen”. Si estas sugerencias se las hubieran planteado los dirigentes del PP (y en su día los del PSOE, y los de Convergencia…) hace muchos años sus avatares judiciales pudieran haber sido otros. El caso del PP y de Rajoy es especialmente ilustrativo y pedagógico.

No solo el PP, también los otros partidos con posibilidades, han querido influir en la justica, manipularla, protegerse… en flagrante incumplimiento del mandato constitucional y de los principios elementales de la democracia, que proclaman la separación de poderes. La naciente democracia española otorgó un enorme poder a los nuevos partidos, que nacían frágiles y sin experiencia. Y cuanto debían parar, resistir la tentación de manipular, hicieron todo lo contrario. Han utilizado los nombramientos discrecionales en la justicia para gozar de influencia en los tribunales decisivos: en la sala de lo Penal del Supremo, en los tribunales superiores territoriales, en la Audiencia Nacional, en las asociaciones de jueces y fiscales, en la misma fiscalía…  con resultados contradictorios. Han ido de victoria en victoria hasta no pocos derrotas finales.

A principios de 1992 el PP (con Federico Trillo en la dirección de operaciones) el PP consiguió archivar la investigación sobre el tesorero  Naseiro (el de Fraga) por financiación irregular del partido. Aquello empezó, como siempre, por azar y como amenazó el futuro del PP, que estaba en la oposición aunque ya gozaba de influencia y poder, los políticos torcieron la mano de la justicia; eso sí, con la complicidad de magistrados que esperaban algo a cambio.

Unos años después, a finales de 2009, el PP se enfrentó a otro caso parecido con el contable/tesorero Bárcenas (que estuvo con Naseiro) en primer plano. La misma financiación irregular, aunque ahora agravada porque si en los primeros compases de la democracia los partidos necesitaron ayudas de origen poco confesable, en el siglo XXI estaban vigentes leyes de financiación de los partidos que les otorgaban recursos públicos limpios y suficientes. Pero en esto del dinero… nunca hay suficiente, ni tampoco transparencia para evitar tentaciones.

El PP, con Rajoy al mando (y Trillo en la sala de operaciones) repitieron la estrategia Naseiro cuando el juez Garzón inició la causa Gürtel activada, como siempre, por unos testigos defraudados o arrepentidos. Desde finales de 2009 el PP ha conseguido que se archivara la causa en el Tribunal Superior de Madrid (2010 y 2011), pero la Audiencia reabrió el caso porque las influencias llegan hasta donde llegan.  Acabaron con Garzón, trasladaron al juez Ruz, enredaron en la Fiscalía, obstaculizaron las investigaciones, mintieron, manipularon… y nada de eso puede ignorar Rajoy. Hay pruebas de que sabía, consentía, alentaba… y nunca imaginó que tanta manipulación acabaría con su carrera política, con desahucio por la puerta trasera y consecuencias que están por llegar.

Los artículos publicados este fin de semana por María Peral en El Español y Ernesto Ekaizer en Ara (cuyos enlaces adjunto)  dan cuenta de los hechos con precisión, son material para alguna tesis doctoral y, sobre todo, para alertar a los nuevos políticos sobre lo que no deben hacer, porque, a la postre, el criminal nunca gana. Se sabe casi todo.

https://www.elespanol.com/espana/tribunales/20180602/censura-amenaza-rajoy-prometio-responsabilidad-hablaran-jueces/312098789_13.html  

https://m.ara.cat/es/Gurtel-jungla-del-asfalto_0_2025997628.html