Presupuestos 2018: en el filo de lo posible

Las próximas horas el Parlamento estará centrado en despejar la vía para los Presupuestos 2018 que ya llevan cuatro meses de retraso y un tercio de ejecución bajo la figura de la prórroga de los anteriores. Unos Presupuestos redactados durante su año de aplicación (lo cual ya supone una anomalía institucional) que otorga la ventaja de disponer de información real del año anterior e incluso de los primeros meses del año en curso. Por eso la fiabilidad de los números contenidos en el proyecto de ley es relativamente alta, tal y como señaló en su comparecencia en la comisión correspondiente el presidente de la Autoridad Fiscal Independiente (AIREF), sin duda la más documentada y solvente de las presentadas a consideración de los señores diputados.

Para el Gobierno es bueno y conveniente sacar adelante estos Presupuestos pero tampoco se juega todo a un voto favorable, ya que si no salen gobernará con la prórroga de los del 2017 y algún decreto ley adicional para hacer posibles sus objetivos políticos. Tratará de endosar la responsabilidad del fracaso a la oposición y punto y aparte; el señor Rajoy no se inmuta por estas contrariedades, aplica la tesis de que el tiempo cura y alivia y que el 2019 es un problema que se tratará después del verano.

Esta semana se van a resolver las seis enmiendas a la totalidad que han presentado los seis grupos de la oposición, incluida HB, que son todos menos los que necesita el Gobierno para sumar 176 votos y aprobar la ley: 134 populares, 32 de Ciudadanos, 5 del PNV, y cinco de canarios, navarros y asturiano. Todo está negociado aunque hasta que no se vote nada es seguro y todo es negociable.

Lo de esta semana es la primera ronda de los presupuestos, la más importante ya que permite devolver la ley al corral y poner punto final al deber de disponer de unos Presupuestos ordinarios. Hoy el valor de lo ordinario es muy relativo ya que la aritmética electoral convierte todo en volátil, líquido, relativo y azaroso.

Los presupuestos son relativamente transversales, es decir asumibles por todo el arco aunque los rechazos son de oficio. Ciudadanos, el aliado parlamentario de Rajoy se ha cobrado  sus objetivos como para permitir que los dos socios, que a la vez son adversarios, mantengan y enfaticen sus discrepancias. Los grupos regionales (navarros, canarios y asturiano) han dado los correspondientes mordiscos, legítimos, para arrimar el grifo a sus intereses. Y el PNV ha hecho otro tanto con mayúsculas. Por todo ello lo más probable es que la mayoría justa (matemáticamente) derrote las seis enmiendas a la totalidad y la correspondiente comisión aborde a lo largo del próximo mes la tramitación del articulado y de las enmiendas que determinen los precios finales para que este verano los Presupuestos habiliten las subidas de salarios de los funcionarios, de los pensionistas, las rebajas fiscales y algunos otros caramelos que permite la recuperación económica consolidada durante el último cuatrienio.

Algunos dicen que estos Presupuestos son demasiados optimistas con los ingresos y rácanos con el gasto; otros que no son expansivos y hay quien se queja de que no son ni reformistas ni ambiciosos. Todo es relativo y depende de la lente que se aplique al análisis. Por muchas razones y datos son los Presupuestos posibles de un gobierno como el actual, nada audaz, muy continuista y bastante pragmático.

Pensando en el común parece mejor que salgan adelante estos Presupuestos a la prórroga, pero tampoco sería una catástrofe lo segundo. Los socialistas podían haber utilizado su fuerza parlamentaria para enmiendas relevantes, pero han preferido apostar por el “No es No” que no produce otra cosa que distancia e imagen. Y los demás andan cual a su propio interés a corto plazo. Lo más probable es que la ley saldrá adelante sin gloria ni pena; lo posible con esta tropa y este contexto.