Tres NO que van a ser que SI

(Presupuestos2018, Cifuentes, Gobierno catalán)

NO quiere decir NO. El eslogan es la aportación más brillante (por ahora) de Pedro Sánchez a la política. Con No es No logró que le echaran de la secretaría general del PSOE y luego volver con plenos poderes al mismo sillón que dejó, una vez que  los socialistas propiciaros la continuidad de Rajoy. En política los contadores se ponen a cero a cada rato; cambian los entornos y las circunstancias y también las estrategias para pasar del No al depende… Los socialdemócratas alemanes dejaron rotundamente claro que no volverían a pactar con los democristianos de Merkel, pero finalmente, las circunstancias… les llevaran a cambiar de posición y a seguir en la fatal coalición. De paso cambiaron de liderazgo, ratificado este fin de semana en favor de Andrea Nahles que promete renovación desde el gobierno.

A la largo de las próximas semanas, menos de un mes, la política española tiene que despejar tres NO que tienen a todos en ascuas.  Primero, los Presupuestos para este año (del que ya han pasado un tercio); después la salida de Cifuentes de la comunidad de Madrid, y finalmente la composición del gobierno catalán en la  anómala XII legislatura. Y en todos los casos la estrategia del NO irá a la basura en favor del pragmatismo-oportunismo, es decir de la política.

El PNV parecía determinado a no pactar con Rajoy, a no negociar nada con los neo-centralizadores. Pero desde primera hora sonaba a negativa para aparentar, para mantener la tensión y dar satisfacción a la militancia más ventilada. El pragmatismo advertía que las ventajas de dar esos cinco votos que habilitan el Presupuesto resulta, finalmente, irresistible, de manera que paso a paso el NO se convertirá en un SI a regañadientes pero sin perder una sola ventaja. Primero se evitan las enmiendas a la totalidad, luego se aprueba la totalidad y finalmente se arañan algunas ventajas en el debate de enmiendas y, finalmente, habrá Presupuestos Rajoy.

Cifuentes está decidida a resistir y el PP y Rajoy a resistir con ella. NO a la dimisión, NO a ceder a la presión del socio airado: ¡Que se atrevan a apoyar a la izquierda! Pero llegados al momento final, al día y la hora de la censura habrá que olvidarse del NO y aceptar, por pragmatismo, que más vale ceder algo que perderlo todo.

Los “indepes”, especialmente los de obediencia Puigdemont que dominan la escena, aparentan firmeza en su posición  de no dejarse  limitar por la fuerza de la ley, por las decisiones de los jueces. O Puigdemont (o sus aliados) o no hay gobierno. Ese es el NO catalán a la lógica del 155 y de Constitución. Un No que a partir del 22 de mayo conduce a nuevas elecciones que suponen el riesgo de dilapidar en enorme trofeo de la mayoría parlamentaria de la actual legislatura. Por eso y porque hay que recobrar maniobra en el Gobierno de la Generalitat es más que probable que en la última hora habrá un candidato a presidir el gobierno sin asuntos pendientes con la justicia.

Conclusión cuando un político diga No es NO o incorpore a su discurso “absolutamente”  hay que dudar; esas palabras significan “depende”, “ya veremos” o “donde hay que firmar para seguir”.