Agotar plazo…por si suena la flauta

Los periodistas estamos abonados a la última hora, somos buenos trabajando al borde de la hora de cierre, por si pasa algo nuevo. Cuando trabajamos en otros ámbitos solemos resultar desesperantes para los que no están habituados a nuestros horarios y procedimientos. Trabajar con tiempo, preparar con celo y diligencia no forma parte de nuestros hábitos. Aun así los diarios llegan siempre en tiempo, las noticas fluyen de inmediato hacia los ciudadanos y los noticiarios de radios y televisiones se ven y escuchan a su hora. A veces parece un milagro. Jugar en el límite forma parte de la naturaleza de la profesión.

Los políticos también juegan al límite y agotan los plazos también con la esperanza de que pase algo que evite tomar decisiones con consecuencias. En estos momentos decisiones políticas críticas se están jugando al límite, como esperando algo que resuelva los problemas sin tener que tomar riesgos.

El gobierno y el PNV han decidido jugar al límite la aprobación de los Presupuestos, en la que ambos están muy interesados por los acuerdos alcanzados el pasado año, cuando la presión ambiental era menor. Hasta que llegue la hora, el último minuto, de votar las enmiendas de totalidad a los Presupuestos, condición necesaria para tramitar la ley, no sabremos si habrá Presupuesto o no quedará otra alternativa que una prórroga que complica la ejecución presupuestaria y el desempeño de la política económica. Especular sobre lo que vaya a ocurrir en la última sesión parlamentaria de este mes.

Al límite ha decidido Rajoy jugarse la continuidad del Gobierno de la Comunidad de Madrid y el futuro de Cristina Cifuentes. El PP asume el coste de aguantar y desafía a su socio para que apoye la moción de censura de PSOE-Podemos. A ver quien pestañea, a ver quién aguanta el desafío y afloja el acelerador al borde del abismo. El plazo lo marcará la Presidenta de la Asamblea madrileña (es decir Rajoy) cuando fije el día y hora de la moción de confianza. Entretanto todo es especulación, escenarios verosímiles que solo, pueden resolver la propia Cifuentes, dimitiendo por propia voluntad o el propio Rajoy ordenando que dimita. Al tiempo Ciudadanos, es decir Rivera, puede retirar su exigencia y mantener el pacto con el PP y con Cifuentes (muy improbable) o entregar el gobierno a Gabilondo con unas condiciones que nadie ha expuesto, que no se están negociando, por ahora. La otra opción es otro nombre del PP, que sea miembro de la Asamblea y que asuma la presidencia por un año.

Y al límite se han colocado Puigdemont y los “indepes” a la hora de formar gobierno sin en causados o liquidar la legislatura para ir a nuevas elecciones que nadie dice querer por los incierto de su resultado. En este caso la fecha límite es el 22 de mayo, si no hay investidura antes de que acabe ese día (martes) la convocatoria electoral será automático para la tercera semana de julio.

La política española está hoy jalonada por tres fechas que van del 25 de abril al 22 de mayo, cuatro semanas, 32 días, a lo largo de los cuales hay que  dar luz verde o roja al presupuesto, hay que renovar la Presidencia de Madrid y convocar elecciones o elegir Presidente de Cataluña. Todas decisiones de último minuto  que no suele ser el mejor procedimiento para decidir con buen sentido.