Cataluña: ¿Ni la conllevancia es posible?

El notario López Burniol es una de las personas que más ha escrito y razonado por la conciliación, por el acomodo de Cataluña (de no pocos catalanes, sería más preciso) en España. Ha militado en un moderantismo casi siempre minoritario por racional, en una vía media de concordia que no comparten los dirigentes políticos; por un federalismo con más autonomía y reconocimiento de las diferencias;… ha intentado conciliar, arbitrar, imponer sentido común; pero hoy, como otros catalanes, se siente fracasado, insuficientemente escuchado.

Hace años advirtió del riesgo de la desesperanza, de la obstinación de unos y la indiferencia de otros como error garrafal. No consiguió suficiente eco. El sábado escribió en su columna semanal de La Vanguardia unas “notas para españoles” que reflejan la desesperanza pero que en mi opinión contienen algún error de apreciación o de cálculo.

El artículo partía de varias proposiciones quizá excesivas, insuficientemente fundadas y, consecuentemente, que conducen a conclusiones imprecisas. Las enuncio sin carácter exhaustivo: 1.- “Desarbolado tras la decisión del tribunal alemán el proyecto del gobierno (español)… los nacionalistas tienen la sartén por el mango…”. 2.- “…el problema catalán desestabilizará a toda España…”. 3.- “…la debilidad del gobierno se manifiesta estos días en la esfera internacional”. 4.- “La descomposición del partido en el Gobierno a causa de la corrupción puede ser la gota que colme el vaso. 5.- “Fuerte erosión de todas las instituciones, con la consecuente pérdida de autoridad”.  Y como conclusión: “La desestabilización de España es, por todo lo dicho, inevitable”.

¿Desarbolado el Gobierno?, pues quizá; ha mostrado asombrosa incompetencia desde hace años; es obvio que el señor Rajoy es un desastre sin paliativos. Pero ¿Cómo de desarbolado está el proyecto indepe?.

¿Desestabilizada España? Pues quizá, pero no se nota tanto, el país crece y su rating mejora. Pero ¿Cómo de desestabilizada está la sociedad catalana?

¿Debilidad española en el mundo? Pues quizá, no solo por el caso catalán sino por la inopia del gobierno Rajoy y la debilidad de unas oposiciones en construcción. Pero no con ese adversario los indepes  han  conseguido avanzas decisivos. Apostaron a que España les ayudaría a irse, pero no parece que esa sea la tendencia. Y otro tanto respecto a la descomposición del gobierno.

¿Erosión de todas las instituciones? Pues es evidente la debilidad, el déficit de calidad institucional. Pero funcionan, vaya que funcionan, basta ver como unos huyen y otros comparecen con humildad y piernas temblorosas. Incluso el Constitucional, tras el pésimo viaje del recurso contra el estatuto, muestra desde hace unos años carácter y fuste.

Me parece que agobiado por el ambiente (no es para menos) López Burniol no ve salida; nadie la ve en este momento; pero no por ello conviene confundir Rajoy con España, el PP con el Estado. Ni en la peor coyuntura política de la democracia los “indepes” catalanes han logrado avanzar en sus objetivos finales; en la recta final se les aflojaron las piernas y las contradicciones y la división interna les llevó a la confusión con errores tácticos asombrosos.

Hoy no es probable que se pueda negociar, ni siquiera hablar, hay demasiada carga emocional, demasiadas heridas y enredos que habrá que ir diluyendo; demasiada incompetencia. Se requieren nuevos interlocutores, nuevas redes de confianza, tiempo. Y entre tanto la independencia es imposible y la convivencia improbable. Ni siquiera aquella conllevancia a la que aludía Ortega hace 86 años que viene a cuenta recordar:

Pues bien, señores; yo sostengo que el problema catalán, como todos los parejos a él, que han existido y existen en otras naciones, es un problema que no se puede resolver, que sólo se puede conllevar, y al decir esto, conste que significo con ello, no sólo que los demás españoles tenemos que conllevarnos con los catalanes, sino que los catalanes también tienen que conllevarse con los demás españoles.

(Discurso en las Cortes de José Ortega y Gasset, 13 Mayo, 1932)