ACS-Atlantia: macro alianza ¿para toda una vida?

Los presidentes de ACS y Atlantia han presentado su alianza para compartir Abertis como una alianza para toda una vida, el simple enunciado parece excesivo y lleva a pensar “dime de qué presumes...”  Pero es evidente que esta alianza de conveniencia, fraguada para compartir un activo deseado por ambos, puede tener mucho recorrido... o poco según vayan las cosas. El acuerdo ha sido laborioso y habilidoso, aparentemente muestra un gran interés por la parte italiana que compromete muchos recursos (más de 7.000 millones € directamente y consolidar en sus cuentas toda la deuda que asumirá la nueva sociedad creada para comprar Abertis (unos 11.00 m €) al margen de que el grupo español mantenga la mitad menos 1 de las acciones. El grupo español aporta un neto de unos 2.000 m € y no consolida deuda al contabilizar su participación por puesta en equivalencia.

Cuando concluyan todas las operaciones financieras y societarias necesarias para cerrar el acuerdo (varios meses que darán mucho trabajo a abogados y financieros) tanto Atlantia como ACS tendrá un perfil nuevo, serán distintas a lo que son hoy y, además, su nueva condición de socios les perfila como aliados para aspirar a cualquier concurso de infraestructuras que aparezca en el mercado mundial. Solo los grupos chinos (que son otro mundo) pueden presentar potencia semejante. Claro que eso requiere que este matrimonio de conveniencia, por mutuo interés, llegue más lejos y de oportunidad a un amor compartido y sentido, a una cooperación para “toda una vida”.

Si miramos atrás en la historia reciente, a lo que el universo ACS encierra en estos momentos del pasado empresarial español  la suma es asombrosa. Tres décadas atrás Dragados, Acesa, Aumar... y los bancos que las sustentaban (Central, Bankunión, Caixa...)  representaban los activos más valiosos de varios grupos y empresas que parecían de cabecera, entre los más grandes del país. Hoy los bancos solo son financiadores necesarios (más de dos docenas de bancos globales van a financiar la alianza italo-española para gestionar Abertis) pero sin participar en el capital y la gestión.

Aparece en el horizonte una gran alianza hispano-italiana (no acierto a colocar el orden de los factores) que puede presentarse como el gran grupo latino para proyectar, construir y gestionar servicios públicos de envergadura, desde obra civil a infraestructuras de trasporte. Las dos empresas protagonistas: ACS y Atlantia siguen siendo las de cabecera, por debajo aparecen dos participadas en las que tienen presencia desigual. En la alemana Hochtief el control es de ACS (51%) con un 25% de la italiana; Hochtief será una empresa operativa con un futuro abierto a nuevas operaciones industriales o corporativas. En la nueva sociedad donde se depositarán las acciones de Abertis la mayoría por una acción será italiana con un consejo paritario. Y más abajo queda Abertis que por el camino perderá la participación en antenas telefónicas (CELLNEX para los italianos) y en Hispasat destinada a entrar en la órbita de Red Eléctrica.

En la agenda de futuro aparece el vencimiento de las concesiones de autopistas españolas (Mediterráneo, Ebro, Bética...) entre 2019 y 2021 que requiere decisión política del gobierno y alternativas estratégicas de la concesionarias. La complejidad de la alianza, las incógnitas y las oportunidades que habilita, los riesgos financieros que comporta y los problemas políticos y regulatorios que tendrá que resolver hacen de la operación una de las más complejas y audaces de la historia.