Keith Weed (Unilever) es mi héroe

Vaya por delante que a mi edad uno no está para héroes, y más acá del Cid Campeador me cuesta identificarme con algún personaje sin mito. Pero esta semana el director de marketing de Unilever, Keith Weed, segundo anunciante del mundo con 6.000 millones € de presupuesto anual, ha dicho que está dispuesto a replantear su estrategia de gasto si los soportes dominantes (Google y Facebook) no mejoran sus sistemas control de mentiras. Unilever destina a esos medios más del 25% de su presupuesto.

La advertencia es un golpe al tablero que obliga a todos a pensar y quizá a decidir, la proposición del señor Weed se basa en una tesis sencilla: sus clientes no confiarán en un soporte cómplice de mentiras, poco fiable. Me pregunto cómo es que nadie ha dicho antes algo semejante por obvio. Cómo es posible que la exigencia de honradez informativa, de ética, no se ha esgrimido antes. Cómo es que los medios tradicionales, sobre todo los de referencia, se entregaron cautivos y desarmados, por el plato de lentejas de la difusión, a los nuevos monopolios en Internet.

El caso de Facebook y Google con la información es clamoroso, se han apropiado del huerto informativo sin título de propiedad, sin trabajo y sin pagar. Y todos lo han consentido. Incluidos los gobiernos que se sienten inermes antes estos gigantes globalizados y ricos, que no pagan impuestos, ni son transparentes.

Hace unos días la responsable de Google en España desgranaba en el Foro de la Comunicación, en los desayunos del Ritz que tan bien organiza Jose Luis Rodriguez, los paradigmas del futuro con la digitalización a cuestas, Brillante conferencia llena de sugerencias y desafíos. A mí me escuece que estos señores y señoras de Google nos hayan empobrecido a los periodistas, que utilicen nuestro trabajo en su provecho, pero es evidente que son gentes con visión y posición, que están a lo que hay que estar.

Pero cuando a la inocente pregunta sobre la cifra de facturación de Google en España la respuesta fue, “lo siento, es secreto”, me dieron ganas de levántame y marcharme con algo de ruido. Esa opacidad me parece insultante y entupida, inapropiada de gente inteligente y honrada. Lo asombroso es que el secreto no se desvele, y que así hagan caso omiso de las normas fiscales de cada país. Insisto, es inadmisible.

Estos gigante digitales son admirables por lo que nos ofrecen, pero por eso mismo hay que poner coto a su avidez que produce consecuencias, seguramente no buscadas, pero costosas para terceros.

El futuro del periodismo es digital, internet ha venido a salvar al periodismo, a darle otro sentido y alcance, pero las prácticas opacas y monopolistas de la GAFA tienen que entrar en zona de control, aunque solo sea para evitar daños por exceso, por acumulación de poder.

Keith Weed ha dado un aviso fuerte, parece que otros grandes anunciantes están por la labor; editores y periodistas tendrían que entender que esta batalla merece la pena, que es su batalla. Nosotros podemos vivir sin ellos, pero ellos lo tendrían mal sin nosotros. Habrá que negociar y llegar a un acuerdo inteligente. Es urgente, incluso para el futuro de la democracia y las libertades. De momento el señor Weed es mi héroe, al menos por esta semana.