Más o Menos o Esto o lo Otro

Antón Costas es un gallego de nacimiento y catalán de residencia que no renuncia a ninguna de las dos identidades, ni tampoco a la española. Cuestión de pragmatismo y de inteligencia, es como el amor a hijos o nietos que no es repartible ni divisible, puede ser igual de intenso para todos y cada uno de ellos sin merma alguna. Los frecuentes artículos de Costas (y sus libros y conferencias) son siempre inspiradores, dan a pensar y proponer actuar, apuntan estrategias inteligentes. En sus intervenciones el profesor mezcla sustrato académico que invita al debate pero también realismo, el de una persona que se preocupa por la cosas, por lo concreto y lo posible.

En su artículo de ayer en La Vanguardia Costas propone “acordar el desacuerdo” para llegar a un consenso procedimental sobre quién tiene el derecho a decidir cómo. Para esa conclusión se apoya en dos académicos con reputación: Hirschman y Sartori y sus teorías sobre los conflictos y la democracia. Para el primero hay dos clases de conflictos los de “más o menos” que se resuelven con negociación, cesión, consenso y acuerdo que conducen a enriquecer la convivencia y los del “esto o lo otro” que llevan a ganador y perdedor, a disyuntivas que conducen a la ruptura y, finalmente a un resultado peor que cero ya que la derrota genera rencor y venganza.

Por la vía de buscar consensos de “más o menos” la cuestión es que se acepta por ambas partes. Costas sugiere que el buen camino discurre por el debate sobre las reglas del juego, el “consenso procedimental” es decir el método para resolver conflictos. Porque sin ese tipo de reglas sociedades complejas, como son al actuales, corren el riesgo de pelearse hasta agotarse en cada conflicto.

Sostener que uno es el campeón el dialogo siempre que se acepten sus condiciones previas en como meterse en un laberinto sin salida por en que transitar eternamente hasta el agotamiento. La política española tiene debilidades institucionales que hacen más difícil gestionar los conflictos. La propuesta de Costas de trabajar con el procedimiento es interesante, ayudaría a ordenar las preferencias y, de paso, a conocerse mejor.

Uno de los problemas que enrarecen la cuestión catalana es lo que cada parte ignora de la otra, el mutuo desconocimiento, urdido a lo largo de muchos años cavando diques de separación y de vivir de espaldas. Dicen que resolver un problema lleva el doble de tiempo del que llevó crearlo, y es muy probable que así sea. Por eso trabajar con los procedimientos puede ayudar a reducir el tiempo para llegar a un desenlace, siquiera sea parcial.