Iceta, oportunismo vs. regeneración democrática

Iceta

La recesión y la corrupción están en la raíz del descrédito de la política, de la desafección. No solo en España, pero desde luego que en Cataluña que es menos diferente de lo que algunos pretenden. Entre los catalanes la desafección se debe mucho más a esos dos fenómenos que a la sentencia del Tribunal Constitucional respecto al Estatuto de 2006 sobre la cual la inmensa mayoría (incluidos los que opinan) no tienen la menor idea, no han leído ni un resumen. El malestar de los ciudadanos, incluidos los que Juliana denomina “catalá emprenyat” (cabreado) y los hiperventilados que aparecen grupo definido en los papeles-agendas para la insurrección, está en los abusos políticos, en la corrupción y el clientelismo y en la crisis económica y social, en los recortes, en el mal funcionamiento de los servicios…

Los nuevos partidos, sobre todo Podemos y sus entornos y Ciudadanos, sustentaron su oferta política desde 2015 en la regeneración de la democracia, en la limpieza, en la abolición de privilegios, en las incompatibilidades, en apartar de la política a los sospechosos de ilegalidades… Hasta Rajoy ha querido presumir de ser el político que más medidas ha tomado contra la corrupción., aunque luego justifique la destrucción de los discos duros de su tesorero como algo normal: ¡Hay que tener cara dura!

Pero a Rajoy le ha salido un competidor a la hora de la cara dura, el señor Iceta. Siempre brillante, siempre ocurrente, siempre profesional y siempre táctico-oportunista como corresponde al político profesional que no se ve sin entrar al regate partidista. Propone ahora, en plena feria de ofertas electorales hiperventiladas, el indulto de los acusados de sublevarse contra la Constitución. ¿Pero no estábamos en que los indultos a políticos eran cosa del pasado, que la democracia regenerada no contemplaba esa hipótesis?

La propuesta que busca las simpatías del nacionalismo no ventilado pasa por alto que el indulto requiere una condena previa y una tramitación que pasa por informes jurisdiccionales que sin ser de obligado cumplimiento se aproximan bastante.

La tesis de que Cataluña es distinta, que los catalanes son distintos porque así se perciben ellos mismos (distintos y superiores) gana enteros a medida que avanza la campaña y los acontecimientos. Que entre los candidatos que encabezan las listas haya personas incursas en causas penales graves, o huidos de la justicia, no parece anómalo, irregular, sospechoso; la carga se gira contra el gobierno español, que si por algo se ha caracterizado ha sido por la prudencia, la templanza, el consentimiento ante el incumplimiento de las leyes y las sentencias judiciales.

La propuesta Iceta es oportunista, pero también inmoral o quizá simplemente amoral, indecente. La burla al estado de derecho y a la separación e independencia de los poderes del Estado es clamorosa, sobre todo cuando llega envuelta de la pretensión de que los “indepen” (que así se llaman entre ellos) y sus sentidos colegas del pacto del Tinell (incluido Iceta que fue uno de sus estrategas) son los depositarios de los valores democráticos y las buenas intenciones, esa gente buena de la que habla Junqueras. Lo dicho, una cara de cemento armado.

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