Cataluña y la “rectitud moral”

Informe España

El rector de la Universidad de Comillas, el jesuita Julio Luis Martínez, profesor de Teología Moral, presentó ayer el XXIV Informe España, una iniciativa de José María Martin Patiño y su Fundación Encuentro que los jesuitas y la Fundación Areces decidieron mantener viva tras el fallecimiento del fundador y promotor de la iniciativa. Todos los informes han sido interesantes por su contenido y oportunidad. Por tratar cuestiones no siempre de moda pero si de incómoda actualidad.

El Informe de este año reflexiona sobre aspectos tan desafiantes como: la trata de niñas y mujeres con fines de explotación sexual; la importancia de las evaluaciones de la calidad educativa; el envejecimiento activo y la suficiencia de las pensiones; la dependencia y el cuidado de los mayores; y la escala humana de las ciudades inteligentes. Además de unas consideraciones generales sobre la calidad de la democracia. El documento de casi trescientas páginas tiene máximo interés para obtener buena información acerca de las materias tratadas y para la consiguiente formación de criterio antes de la acción.

Me llamó la atención de la presentación del Rector una apelación, aparentemente marginal, pero no menor, sobre la “rectitud moral”, a la ausencia de la misma que se percibe en el actual debate sobre la independencia de Cataluña. Este es la cuestión caliente en la España actual pero la apelación sirve para otros muchos aspectos de la política nacional e internacional.

Entiendo por “rectitud moral” la  militancia en el cumplimiento de criterios morales en el ámbito individual referidos a valores como ajustarse a la verdad (no mentir), respetar a los demás, escuchar, dialogar, integrar, someterse a valores... aspectos todos ellos de sobra conocidos incluso practicados en distintos momentos de nuestra historia reciente pero que hoy parecen estar en desuso. La mentira pesa lo mismo que la verdad, el respeto a los demás brilla por su ausencia y la voluntad de consenso ha desaparecido, para dejar el espacio al oportunismo.

El rector recordó la obsesión y dedicación de Martín Patino para propiciar análisis profundos de la realidad, debate sobre ellos y construcción inmediata de consensos para afrontar los problemas detectados. Ese es el sentido de estos informes anuales que llevan 24 ediciones consecutivas.

Vuelvo sobre la “rectitud moral” aplicada al caso catalán, al que se ha referido el rector sin entrar en más detalles porque me parece que es una dimensión que debe entrar en el debate. Junqueras suele aludir a las personas buenas que iluminan el independentismo, empezando por él mismo, persona religiosa y reflexiva a la que habría que presumir “rectitud moral”. Quizá una sesión larga con el rector de Comillas le vendría bien para profundizar en el tema y entenderlo.

El procés independentista (que no las ideas independentistas, que son harina de otro costal) ha estado plagado de mentiras, falsas promesas, historias inventadas. El propio Junqueras en el debate que mantuvo (y sufrió) con Borrell puede encontrar material suficiente para confrontar su aprecio por la verdad, el rigor que debe acompañar el compromiso ético y la rectitud  moral. Otro tanto para ese gran futbolista y entrenador que es Josep Guardiola que aprovecha el escenario deportivo para ensalzar a sus amigos insurrectos presentándolos como luchadores del derecho al voto. ¡Hay que tener cara dura para algo semejante! Un caso palmario de ausencia de la “rectitud moral” a la que se refería ayer el profesor Martínez al tiempo que apelaba para recuperar la capacidad de integrar.

En estos tiempos en los que la diferencia entre verdad y mentira se ha desvanecido, cuando un tipo mentiroso compulsivo y crónico (hay datos) como Trump convence a buena parte de la sociedad norteamericana, la “rectitud moral” puede ser el cauce para volver a poner en pie esos valores permanentes que pueden sostener una democracia y una sociedad más justa para que merezca la pena.

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