La aritmética domina la política

Ciudadanos

Tres semanas, 21 días faltan para conocer el voto de los catalanes que pondrá un punto y aparte al “procés independentista”. Gane quien gane y pierda quien pierda la cuestión catalana seguirá viva y presente, pero de otra manera. Cómo sea esa manera no lo vamos a detectar por las declaraciones de los líderes de las siete fuerzas políticas que compiten con posibilidades de obtener escaños en el Parlamento catalán. Todas son declaraciones tácticas y ambiguas, nadie desvela su estrategia de pactos `porque dependerá de la aritmética del voto.

Las encuestas sirven poco ya que hay cambios profundos tanto en el voto decidido como entre los indecisos, demasiados, que pueden determinar el voto en el último minuto. Parece probable que la participación va a ser muy alta, lo cual complica más las estimaciones aunque hay razones para pensar que a más votos menos oportunidades para los independentistas. Durante estas tres semanas se va a sentir mucha cohetería, abundante marketing con efectos especiales y de laboratorio y mucha simulación que pueden tener efectos contradictorios en los votantes.

De manera que conviene tener cautela con las simulaciones y aguardar hasta que los votos, todos los votos, estén bien contados ya que puede haber sorpresa. Otro dato, además de la alta participación, es que nadie va a tener un resultado contundente, nadie alcanzará el 30% de manera que para componer mayorías parlamentarias se precisarán más de dos partidos con los pactos complejos a que ese modelo obliga.

Tras las elecciones puede dominar el eje separatistas/no separatistas o el más tradicional de derecha/izquierda o una mezcla sofisticada de ambos de co0mposiciónnoncierta. Lo más probable es que las elecciones cierren una etapa, que ha sido muy frustrante y decepcionante, para abrir otra preñada de incertidumbre e inestabilidad, algo que puede ser dominante por un largo período. Con siete listas con posibilidades de obtener escaños las posibilidades de estabilidad con proyectos definidos son cercanas a nada. Finalmente será la aritmética de los escaños obtenidos la que decida los pactos posibles y eso solo es posible cuando los resultados sean los definitivos. Una vez más, como ocurrió con el gobierno español, va a mandar la aritmética.

La influencia que pueda tener el resultado catalán en el Gobierno español también es muy incierta. Con el apoyo del PNV a Rajoy, que se ve cada día más cercano, el Gobierno puede aspirar a estirar e incluso agotar la legislatura, lo cual implica también aplazar reformas constitucionales que abran horizontes a la política española. Como manda la aritmética las ideas, los proyectos consistentes no tienen cabida, la política va a ofrecer poco proyecto, mera disputa táctica para desgastar o para mantener. Política sucia, decepcionante para los ciudadanos que seguirán decepcionados, distanciados y pesimistas.

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