Goirigolzarri y Bankia 5 años después

Bankia

Cumple estos días el quinto aniversario de la intervención de Bankia, la operación de salvamento bancario más relevante de la historia en España y de las importantes en Europa. La crisis de Bankia colocó el rating de España en zona de alarma máxima capaz de provocar un rescate e incluso el desahucio del euro. El Banco de España quedó desbordado y el Gobierno urgido por la troika europea que impuso condiciones exigentes a cambio de un crédito de hasta cien mil millones para recapitalizar una serie de cajas de ahorro fracasadas que amenazaban la estabilidad del sistema financiero. Quizá el momento económico (y político) más crítico de la historia reciente, semejante al de mayo de 2010 cuando el presidente Zapatero tuvo que adoptar las medidas de austeridad a las que se resistió mientras dispuso de margen para evitarlas.

El Gobierno intervino Bankia, despidió a su Consejo de Administración y encargó a un profesional de banca en la reserva, José Ignacio Goirigolzarri (que fue consejero delegado del BBVA entre 2001 y 2009) la gestión y rescate de la entidad averiada. Cinco años después se puede hacer un balance de la gestión y del cumplimiento del encargo que el Gobierno hizo a Goiri, que es como conoce al actual presidente de Bankia. Él mismo destacó ayer en un acto público en el Foro de la Nueva Economía, que recibió un encargo profesional con un mandato claro del Gobierno y que desde entonces ha gozado de libertad e independencia para hacer el trabajo, que sin estar culminado íntegramente (lo estará cuando el Estado venda, antes de diciembre de 2019, su participación en Bankia) ha cubierto con éxito la parte más complejo: devolver al mercado a la entidad en condiciones de solvencia y rentabilidad para ser plenamente competitiva.

Dos datos cuentan en el caso del rescate de Bankia: primero que recibió fondos más que suficientes para recuperar la solvencia. Segundo que se dotó a la entidad de una gestión profesional de primer nivel que ha satisfecho las expectativas. Sobre la recapitalización que algunos calificaron de excesiva (22.000 millones directos y el traspaso al banco malo de activos averiados por valor de 22.300 millones) cabe señalar que para un rescate bancario eficiente más importante que la cantidad destinada (que siempre debe ser más que suficiente) es que se recupere con el paso del tiempo, la totalidad o una buena parte. Sobre este aspecto lo que el Estado recupere está por concretarse, pero es obvio que lo que se hizo fue suficiente, de una sola vez. ¿Qué hubiera pasado en ausencia de rescate? Un desastre estrepitoso que hubiera afectado a depositantes y clientes, y amenazado el funcionamiento del sistema de pagos del país. Con los datos disponibles en este momento la recuperación será superior a la mitad de lo comprometido.

El segundo aspecto, dotar al rescatado de un equipo de dirección competente, ofrece un resultado excelente. Goiri entró en Bankia con un equipo de tres personas que además de avaluar la dimensión del problema incorporaron un modelo estricto y profesional de gobierno corporativo y un cuadro de valores; construyeron un equipo profesional y centraron su estrategia en la atención a los clientes. Cinco años después Bankia es viable y competitiva y se plantea el futuro con voluntad de crecer.

Si hay una lección en el caso Bankia es que cuando se encomienda el trabajo a un equipo profesional, se le dota de los recursos necesarios y se le deja hacer hay muchas posibilidades de que las cosas vayan bien. ¿No podría servir el modelo para casos críticos como RTVE y similares? ¿Quién puede ser el Goiri que haga frente a ese problema crónico que es la radiotelevisión pública estatal? El modelo sirve, incluso con la actual ley.

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