Rivera debe estar haciéndolo bien

Rivera Arrimadas

Ladran, luego cabalgamos. Así lo perciben los estrategas de Ciudadanos que piensan ahora que han dado con la tecla electoral y mejoran en posibilidades electorales. Lo apuntan las encuestas, las conocidas y las internas de los partidos, y percibe en el ambiente. Por ejemplo, la intensidad de la crítica a Albert Rivera, a Inés Arrimadas y a Ciudadanos en su conjunto es más que un murmullo y se extiende por todo el arco parlamentario.

Los socialistas les niegan el pan y la sal y advierten que no  apoyarán con sus votos las candidaturas de Ciudadanos a la hora de formar gobierno. Pero no concretan lo contrario, si rechazarían los votos de Ciudadanos para un gobierno socialista. Hay votantes socialistas desconcertados por la estrategia de Sánchez e Iceta que muestran intención de traspasar su voto a Ciudadanos y para tapar esa fuga los socialistas insisten en que eso significaría apoyar a la derecha.

Los populares son los que más temen el trasvase de votantes decepcionados que apuesten por Ciudadanos por convicción o por pragmatismo. Parece obvio en estos momentos que el PP no es ganador en Cataluña ni en la mejor y más utópica de las hipótesis de manera que para rentabilizar el voto mejor optar por una candidatura con más posibilidades. La crítica de las gentes del PP a Ciudadanos enfatiza el argumento de la inexperiencia y la imprevisibilidad. Rajoy tiene claro que no va a dar ninguna facilidad Rivera aunque sea su aliado imprescindible (aunque no suficiente) para sostener el gobierno.

Los independentistas y añadidos (comunes y afectos) reiteran hasta la extenuación que Rivera es el candidato de Aznar, la derecha tradicional, el nuevo PP... aunque no aprecien en sus bases electorales habituales, los dos millones de catalanes soberanistas, deslizamiento hacia el partido de Rivera, les interesa debilitar la posición de Ciudadanos ante la hipótesis, no probable aunque posible, de que fuera el partido ganador por número de votos e incluso de escaños, por delante de ERC que parece ganador en todas las encuestas, pero que teme erosión por la lista Puigdemont. El  desplazamiento hacia Ciudadanos de votantes populares y socialistas  mejoraría la posición de Arrimadas y su argumento para gobernar.

La intensidad de la presión y la crítica a Ciudadanos es la mejor prueba de que aciertan en su estrategia, que inquietan a sus adversarios a ambos lados de eje, tanto en que divide a la derecha y la izquierda, como el de independentistas constitucionalistas. Hay consenso acerca de que los Comunes de Colau, los ambiguos, serán determinantes para hacer el nuevo gobierno catalán, pero sin perder de vista la hipótesis de que Ciudadanos protagonice un “sorpasso”  que voltee el tablero político catalán.

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