Schäuble deja finanzas y Macron gana espacio

Hoy, en España, sustraerse del problema de Cataluña es imposible, a unos les emociona y a otros nos perturba y desasosiega por las consecuencias que está teniendo (aun pocas) y las que va a tener, sea cual sean los desenlaces de los próximos días. Pero hay vida más allá de Cataluña que nos influye y nos importa. Dos hechos de las últimas horas merecen atención. Primero el discurso de Macron en la Sorbona donde dibujó un programa ambicioso para Europa. Macron es consciente que la hora de las naciones medianas (y Francia lo es) ha pasado y que la dimensión cuenta. Por eso no va a poner pegas a la integración de los negocios ferroviarios de Siemens y Alsthom; aunque haya franceses que digan que es una renuncia inaceptable. No hay espacio para dos compañías europeas en competencia con chinos y americanos; para que Alsthom mantenga su tinglado industrial (incluido el español)  tiene que ganar tamaño y eso solo tiene dos alternativas: la europea (Siemens)  y la extraeuropea (General Electric o los chinos). La dimensión continental es inevitable en algunos negocios que requieren tamaño para abordar las inversiones necesarias en tecnología, en innovación y productividad.

La propuesta Macron para Europa se debe discutir, caben matizaciones, pero el proyecto tiene fuste y se inscribe en la corriente histórica de una Europa en paz y prosperidad, una novedad en la historia. El Plan Macron necesita que Alemania secunde, apoye y mejore la propuesta. Y lo que Alemania vaya a hacer no lo sabremos hasta que la señora Merkel firme el pacto de gobierno con liberales y verdes. En Alemania estas cosas se hacen con seriedad, con muchas reuniones discretas y muchos papeles cruzados. El pacto con los socialdemócratas hace cuatro años llevó más de dos meses y se concretó en un documento sustancioso de más de doscientos páginas que garantizó cuatro años de estabilidad.

El nuevo pacto para gobernar Alemania será también el gobierno de Europa y para el proyecto de la Unión. De manera que a finales de año podremos saber las posibilidades del Plan Macron y el compromiso alemán para ir más lejos. Lo demás vendrá por añadidura, incluido el divorcio con los británicos, del que cabe esperar algún giro no previsto.

La primera noticia que llega de Alemania es que Wolfgang Schäuble, el contable de Merkel y del Eurogrupo, dejará el ministerio de Finanzas tras ocho años de desempeño, para presidir el Parlamento alemán que será un escenario crítico para el cuarto gobierno de Merkel. Su sustituto en Finanzas será, muy probablemente, un liberal con otra visión sobre las finanzas y sobre Europa. Desde luego que el ministro no llevará la contraria a la canciller, pero ésta tendrá que tener en cuenta los pactos de gobierno. La salida de Schäuble supondrá un acontecimiento en el  Eurogrupo y el Ecofín; la autoridad  del alemán era indiscutible por su personalidad y por representar al país más influyente.