Reforma laboral y paro, relación no acreditada

En una reciente entrevista en televisión el vicepresidente del Gobierno catalán, Oriol Junqueras, doctor en historia del pensamiento económico (catalán, por supuesto) sostenía que su república catalana será muy social, destinará muchos recursos a lo social y corregirá las leyes españolas para lo social. Entre las rectificaciones previsibles señaló la reversión de la reforma laboral de 2012 (y la anterior del gobierno Zapatero) a la vista de sus efectos en el aumento del paro. Con aparente humildad de ecónomo franciscano disfrazada de aparente sentido común Junqueras sostenía que su república rectificará las leyes cuando sus efectos no sean buenos. Nadie le objetó lo más mínimo, su creencia, instalada en el tópico y el lugar común, pretende que las reformas laborales recientes han traído más paro y revertir la reforma, por tanto, traerá empleo.

Pero ¿qué dicen los hechos empíricos? Pues que la reforma laboral no trajo aumento del paro. La reforma Rajoy llegó al Congreso en marzo de 2012 y aunque tramitada con rapidez por la mayoría gubernamental sus efectos no se notaron hasta meses más tarde. Efectos con vacilaciones ya que la deficiente redacción del articulado de la reforma provocó sentencias judiciales que afectan a la eficacia y alcance de la ley. En resumen que ha sido una reforma laboral que se quedó a mitad de camino, aunque no hay que menospreciarla.

¿Cómo evolucionaron las cifras de paro antes y después de la reforma? Pues a su aire, al de la coyuntura económica y las expectativas de los empleadores, que son los agentes determinantes de la oferta de empleo, sensibles siempre al marco legal de la contratación. Los datos dicen que la cota máxima de paro en España tuvo dos momentos críticos en 1994 (25%) y 2013 (25%). Entre medias hubo un proceso intenso de creación de empleo durante los diez años que cabalgan el cambio de siglo, de 1997 a 2007. Con un cota mínima de desempleo del 8,5% el año 2007, que coincide con un período de entrada masiva de extranjeros (casi un millón al año) en busca de trabajo. El llamado “efecto llamada” que provocaba el hecho de la oferta de empleo. Durante todos esos años no hubo reformas laborales, el marco jurídico de contratación y despido apenas cambió y ni impidió ni aceleró la creación de seis millones de empleos netos a lo largo del período.

Desde el 2008, sin reformas laborales, conocemos un proceso intenso de destrucción de empleo, más de tres millones de puestos de trabajo destruidos, despidos que elevan la tasa de paro hasta el 25,7% el año 2013. La criticada reforma laboral tiene efectos a partir de 2013, precisamente cuando empieza una recuperación de empleo y un recorte del paro que supone más de dos millones de nuevos empleos que reducen la tasa de paro al 17%.

Sostener que la reforma laboral ha creado paro requiere acreditarlo y los datos disponibles no lo permiten. Pero Oriol Junqueras dice que revertirá la reforma laboral para contribuir a reducir el paro. No falta jactancia aunque lo que quizá sobre es ignorancia. Pero con estos cuentos el personaje ha construido un perfil de credibilidad incluso entre sus adversarios. Vivir para ver.