¿Es creíble prometer bajadas de impuestos?

Desde el ministerio de Hacienda por boca del ministro y de uno de sus secretarios de estado salen mensajes de próximas bajadas de impuestos, de IRPF, el próximo año o al siguiente, es decir en vísperas de las elecciones generales que pueden convocarse en cualquier momento antes de junio de 2020. ¿Es un anuncio en serio o se trata de electoralismo?

El presidente Rajoy dice a cuantos quieren escucharle, sobre todo en foros empresariales, que su margen de maniobra legislativo es muy estrecho, que incluso puede incurrir en el riesgo de que un proyecto de ley salga trasquilado de la cámara, al revés de como entró, por las iniciativas de la oposición. Componer la mayoría justa para los Presupuestos ha sido una operación delicada y con costes evidentes, de manera que no conviene ir demasiadas veces a la fuente con el cántaro, no vaya a ser que se rompa.

La legislatura pende de un hilo con una doble debilidad, la del gobierno que apenas goza de crédito para ganar votaciones y la de la oposición que sufre por lo mismo para doblegar al gobierno, por más que Pedro Sánchez encandile a los suyos con la posibilidad de despedir a Rajoy. El resultado es un equilibrio frágil, un statu quo que puede durar mientras nadie pestañee o saltar por los aires al menor soplo.

Rajoy tiene que ponderar con mucho tino cuándo disuelve y cómo lo justifica; probablemente espera que el trabajo se lo hagan los demás, creando unas condiciones que le obliguen a disolver anticipadamente a pesar de que a él le gusta agotar los mandatos para dar sensación de normalidad.

En este contexto plantear modificaciones fiscales son ganas de hablar por hablar. Sospecho que en la Comisión Europea y demás vigilantes del déficit y la deuda, cuando el gobierno español promete recortes fiscales les suena raro. España no ha cumplido los objetivos de déficit, no ha salido de la vigilancia por déficit excesivo, no ha conseguido superávit primario… y ¿se propone bajar impuestos? Raro, raro.

La realidad es que el sistema fiscal español está gripado en sus figuras más importantes. Todos los organismos recomiendan ordenar el IVA revisando la lista de productos (reclasificar los reducidos); armonizar los impuestos verdes (demasiado bajos); revisar las deducciones y desgravaciones en el IRPF que con tipos altos presenta bases imponibles reducidas y recaudación baja; y ordenar el impuesto de sociedades al que han torturado con anticipos a cuenta que dieron ingresos el 2016 y mermas para el 2017. En resumen un sistema fiscal muy necesitado de una reforma en profundidad que no se hará esta legislatura.

Con los actuales niveles de deuda (muy por encima de los criterios de convergencia), con el mal funcionamiento global del sistema, con el riesgo de tipos interés cuando el BCE disponga subirlos, con el déficit crónico de inversión pública desde que empezó la crisis, con la deuda escondida o no reconocida... proponer rebajas de impuestos es hablar por hablar y abrazarse  a la falacia de que bajando impuestos se recauda más.