Un debate de intransigencia y exclusión

Pasó el debate de censura y Rajoy salió ileso aunque las lista de improperios y el pliego de cargos es abrumador. Rajoy ganó pero con una aritmética hostil ya que desde el punto de vista de la confianza solo obtuvo 170 votos (mayoría insuficiente). No fue una moción de censura constructiva porque el pretendiente no propuso nada que merezca la definición de programa de gobierno. Tampoco fue un debate sobre el “estado de la nación” ya que de los problemas reales de la gente se habló bastante poco. Más bien fue un ejercicio de censuras recíprocas, de zapatazo va y zapatazo viene, ninguno renunció a zaherir al adversario que en algunos casos es enemigo declarado.

Lo que destilaron las sucesivas confrontaciones fue intransigencia y exclusión. Cada cual agarrado a sus razonamientos de parte, equipado de argumentos desdeñosos, muchos de ellos precocinados, y con muy baja densidad en cuanto al con tenido.

En resumen un buen debate sobre el estado del Parlamento y de la política: calamitoso. Es lo que hay y no va a cambiar ni a corto ni a medio plazo porque todos están instalados y los votantes no se han hartado lo suficiente como para provocar cataclismos en los partidos. Incluso en donde ha habido crisis, como en el PSOE, el relevo tiene muy poco de renovación, el portavoz provisional Abalos es un veteranísimo del aparato, tanto o más que los anteriores y probablemente con menor densidad.

Nada ha cambiado en el mapa político salvo que entre Podemos y PSOE se han atenuado las diferencias porque en ambos bandos se dan cuenta de que están embarcados en el dilema del prisionero, si no se ponen de acuerdo salen perdiendo ambos. Otra cuestión es lo que puede ocurrir si un día se ponen de acuerdo para gobernar.

Entre lo más decepcionante del debate es el juego de aplausos, lo que entusiasma a sus señorías es lo menos ejemplar, lo más partidista y emocional. La ausencia de la razón en la cámara es abrumadora. El entusiasmo con la bronca es deprimente. Es lo que hay.

El PP y Rajoy han disfrutado de un par de días con sensación de dominio del escenario pero a renglón seguido les vienen unas semanas de sufrimiento en comisiones de investigación y en debates hostiles con votaciones adversas. A favor la aprobación de los Presupuestos que está garantiza cuando el proyecto de ley pase del Senado al Congreso para su aprobación definitiva. Y a favor también la agenda internacional de Rajoy que va a funcionar como alivio, como oportunidad para lucir.  Lo peor la creciente intransigencia y la manifiesta voluntad de excluir a los adversarios.  Cada día se les nota más antipatía, no se aguantan.