Podemos descubre una plutocracia a su medida

La estrategia de Podemos necesita del lenguaje, de símbolos con pegada. En su día utilizaron el concepto de “casta” para identificar la política vieja y corrupta, para descalificar el modelo vigente. Agotado el concepto ahora han descubierto “la trama”, tan viejo como el anterior eslogan y que cuenta con larga tradición. Por ejemplo Mario Conde lo utilizó en su descargo, incluso escribió un libro, titulado “el sistema” para identificar a sus enemigos. Décadas atrás desde fuentes cercanas al falangismo de la época desvelaron las tramas de relaciones entre las grandes empresas de la época en base a las conexiones de las familias en los consejos. Ramón Tamames escribió a finales de los sesenta uno de sus primeros libros de más éxito con el título “Los monopolios en España” con los cuadros de conexión de los consejos, actualizado luego (1977) con el título “La oligarquía financiera en España” centrado en el sector financiero, iluminado con fotos de los oligarcas y editado por el viejo Lara.

Un joven doctor en Sociología por la Complutense, Rubén Juste, ha vuelto sobre los pasos del joven Tamames, con menos fuste, y nos descubre las interconexiones del Ibex 35 que a los jefes de Podemos les ha iluminado el camino. Es la “trama” la plutocracia nacional que domina España, yo no aparecen militares espadones no obispos dogmáticos, el nuevo poder está en los consejos de administración.

En la parte final del franquismo una de las leyes que alborotaron aquella Cortes entregadas al régimen fue la de limitación a seis de los puestos en consejos que podían ocupar los consejeros de los bancos. Se trataba de limitar el poder de los plutócratas que se resistieron. Todo bastante ridículo aunque animaba el cotarro.

Volvemos por aquellas manías con ese autobús que entretiene a Podemos y que ha conseguido ocupar todos los telediarios y algunos otros espacios televisivos como si se tratara de una noticia importante, ¡un descubrimiento y una explicación de los males de la patria! Asombroso infantilismo, como si la realidad fuera tan sencilla y lineal.
El autobús recorre los edificios emblemáticos de la “trama”, de los plutócratas, como si se tratara de una excursión, de un juego con pretensiones pedagógicas. El libro de Juste es asombroso por la cantidad de errores en los datos, de imprecisiones y de conjeturas y de fantasías impropias en alguien que ha superado las asignaturas de Investigación social. Así que el debate político discurre entre la “trama” de Podemos y la astucia de “hacerse la rubia” de la presidenta de Madrid. ¡Tal para cual!