Donald, el de las bombas

Trump advirtió durante la campaña electoral que si disparara contra alguien en la quinta avenida sus votantes no se lo tomarían en cuenta, que seguirían a su lado. Una información que no le costó ningún voto por lo visto en su día. La bravuconería tiene rédito político en esto tiempos confusos e inciertos. Estas últimas semanas Trump ha probado la tesis de su proposición de campaña, dos bombardeos, uno en Siria y otro en Afganistán, han dado la vuelta a las encuestas de aceptación del Presidente, que estaban por los suelos. Bombardear va bien para las encuestas y Trump no duda a la hora de utilizar ese recurso.

Para su antecesor, que no era un pacifista, más bien un realista pragmático, hacer uso de su poder como comandante en jefe requería mucha información, mucho análisis de causas y consecuencias previstas y no previstas, y a renglón seguido bastantes dudas sobre la eficacia final de la guerra aérea. Desde la guerra del Vietnam la efi9cacia de la guerra aérea para ganar un conflicto está muy en duda. Bombardear Afganistán (o Libia o Irak…) no es nuevo, viene ocurriendo desde hace varias décadas con eficacia muy limitada.

Pero nunca como esta semana los bombardeos han tenido tanta repercusión mediática, seguramente mucho más intensa que la militar. De la eficacia de la “madre de todas las bombas” en la guerra contra el terrorismo es dudosa, imaginar que los talibanes y equivalentes se van a impresionar o desanimar por la mayor bomba disponible es mucho imaginar. Aquí también sirve ese viejo dicho que el propio tamaño se mide por el de tu adversario.

Trump no va a dudar a la hora de ordenar bombardeos a distancia, su ello sirve a su aceptación. Más aun ha comprobado que los aliados tradicionales, renuentes ante su política proteccionista, marrullera y amenazante, hayan apoyado sin reservas la estrategia de las bombas. Ninguno quiere parecer blando o dudoso ante un gesto de autoridad y poder como el de bombardear.

Los militares del Pentágono, con creciente poder de contrapeso al Presidente, apenas han dicho nada, solo que han hecho uso de la fuerza adecuado a las demandas del comandante en jefe. Los analistas del bando de Trump sostienen que tras los bombardeos rusos y chinos tienen más claro el poder de los estados Unidos. Una afirmación tan creíble como lo contrario, pendiente de verificación. La guerra de Vietnam queda muy lejos, las lecciones de aquello, probablemente se han olvidado, quizá Trump que, por edad, debía recordar aquello, carece de conciencia, lo suyo no es la historia, ni la reflexión, ni el análisis a fondo. Trump parece más líder porque ordena bombardear ¿no les parece bastante raro? ¿No convendría esperar a analizar los resultados, las consecuencias?