El riesgo de otro bimestre inhábil

Sanidad

Rajoy ha pedido al Grupo Parlamentario Popular que negocie los Presupuestos para aprobarlos este trimestre, antes de la Semana Santa. Cuenta con los votos de Ciudadanos por mor del pacto de investidura, aunque a Rivera se le va notando cara de pasmo, como a esos paisanos tentados y timados en el juego de los tres dedales y la bolita (algo por aquí y nada por allá, ¿dónde está?). Era previsible aunque podía ser menos notorio. En paralelo los populares desplieguen negociaciones discretas con los socialistas para ir sacando adelante en el Congreso algunos de los compromisos asumidos con Ciudadanos y de paso dar la sensación de que hay gobierno que toma decisiones.

Pero enero es inhábil en el Congreso y febrero tendrá muy ocupados a tres de los primeros grupos parlamentarios con sus respectivos congresos. El otro partido, el socialista seguirá desgranando su crisis hasta después de Semana Santa cuando la gestora tiene previsto que se celebren primero las primarias para elegir líder y luego el Congreso para ratificarlo y componer el nuevo esquema de poder para la renovación o para profundizar la crisis, que todo puede ocurrir.

De manera que aunque se pretende trasladar la impresión de que España ha superado la crisis política del 2015/2016, que Rajoy gobierna con razonable comodidad y estabilidad, las aguas profundas de la política siguen turbias e inciertas. Ninguno de los dos partidos emergentes ha consolidado posiciones efectivas de poder y sufren el desgaste del creciente parecido con los partidos tradicionales.

En Podemos la lucha interna por el poder no tiene nada que envidiar a las desavenencias socialistas, a las purgas comunistas o a las tensiones de las familias clásicas cobijadas bajo las alas azules de la gaviota popular. En caso de Ciudadanos es menos llamativo porque el liderazgo de Rivera es indiscutible pero no acaba de definir su espacio electoral y su identidad ideológica, ahora menos socialdemócrata y más liberal, siempre en el centro, pero con el riesgo de no llegar a ser, ni siquiera, bisagra.

De manera que el próximo bimestre es inhábil, el trimestre se puede cerrar sin avances en las reformas necesarias para consolidar la recuperación y alcanzar el verano con una cosecha política más bien menguada, muchas palabras y promesas pero pocos avances reales. De momento han subido el salario mínimo, las bases de cotización y la recaudación por sociedades sin que todo ello haya permitido estabilizar las cuentas de la seguridad Social, ni eliminar el déficit primario (antes de cargas financieras). Los precios empiezan a remontar y los sindicatos reclaman que los salarios suban antes de perder más capacidad adquisitiva. Y a la ministra de sanidad no se le ocurre nada mejor que insinuar que puede subir los copagos farmacéuticos de pensionistas con ingresos superiores a 18.000€ al año; un amago que ha levantado todas las alarmas entre tradicionales votantes populares.

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