Tres (ó 5) citas electorales críticas en Europa

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El 2017 tiene tres citas electorales preceptivas en la Europa central, en su núcleo duro (Holanda, Francia y Alemania), y otras dos probables en Italia Gran Bretaña. El resultado de todas ellas dibujará un nuevo mapa para el proyecto europeo de alcanza imprevisible, que, en principio, apunta “a menos” pero la historia nos dice que el proyecto europeo surge de la necesidad y avanza a saltos, como las mejores catedrales medievales.

La primera cita electoral, las holandesas de marzo, advierten de emociones fuertes. El siempre complejo mapa parlamentario de los países Bajos (once partidos se reparten 150 escaños, ninguno con más del 25%) alerta en las encuestas actuales un nuevo ganador: el partido de la libertad (extrema derecha) con casi 40 escaños aunque pocas posibilidades de formar gobierno. Los dos partidos tradicionales, liberales y socialdemócratas, que hoy forman gobierno con 80 escaños pueden quedar por debajo de la mitad, aunque mientras no se cuenten los votos solo disponemos de estimaciones. En cualquier caso el nuevo parlamento holandés (y el gobierno) quedarán muy escorados hacia el euroescepticismo y el cierre de fronteras. Y aunque Holanda no es un socio determinante de la Unión, es socio fundador e influyente.

La siguiente cita (abril-mayo) es en Francia, elecciones presidenciales para las que la señora la Pen parte con posibilidades, al menos de llegar a la segunda vuelta desplazando a los socialistas. El candidato de la derecha, el señor Fillon, aparece como el que cuenta con mayores probabilidades de victoria. Sería un presidente con sesgo nacional, cierta distancia respecto a Alemania y la Unión Europea y simpatía con la Rusia de Putin, un gesto muy francés para marcar distancias y territorio.

Con el primer otoño serán los alemanes los llamados a votar, con Ángela Merkel aparentemente debilitada aunque con garantía de ganar con mayoría insuficiente aunque margen de maniobra para formar alianzas a dos o tres partidos, con un programa muy preciso (como el actual con el SPD) que incluirá muchas condiciones sobre refugiados y asilo.

Los gobiernos de Italia y Gran Bretaña son provisionales y, más pronto que tarden, tendrán que disolver y convocar nuevos comicios con resultado incierto y con el Brexit como tarea crítica que agotará energía en la unión y limitara la iniciativa del proyecto europeo.

El resultado para finales de 2017 será un Consejo Europeo bastante distinto al actual, con otro horizonte más cerrado y con una relación más complicada con el Parlamento y la Comisión. Otro dibujo para Europa que está por delinearse, con muchas incertidumbres, bastantes riesgos y algunas oportunidades.

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