Cataluña y la “gestión de las cosas cotidianas”

Sin ponerse de acuerdo, una política y un profesor de economía, hablaron ayer de “la gestión de las cosas cotidianas que afectan a las condiciones de vida de los ciudadanos”. Ambos se referían al problema catalán y la tensión actual a cuenta del llamado “derecho a decidir”, es decir del referéndum de independencia al que ha apostado todo el actual gobierno catalán y los partidos que le sustentan dentro y desde fuera, las CUP que son determinantes.

La política es la secretaria general del Partido Socialista de Euskadi, Idoia Mendía, que lleva algo más de dos años al frente del socialismo vasco con resultados tan deficientes como los de sus compañeros en el resto de España. A favor de Mendía hay que anotar su pacto de gobierno con el PNV, laboriosamente trabajado por ambos y con fondo para durar. Un pacto que manda señales interesantes a todos los partidos y en todos los ámbitos. Mendía compareció ayer en Madrid para explicar su pacto y su estrategia, dijo que para ella los ciudadanos están antes de las patrias, fijó una clara posición contra cualquier tipo de independencia o soberanía fuera del ámbito de la Constitución y advirtió que en el País Vasco están por la gestión de las cosas cotidianas, por resolver problemas de los ciudadanos. No dejó escapar ni una palabra de apoyo a Susana o Sánchez o López para liderar el partido: cada cosa a su tiempo. Mendía, con Iceta sentado a su lado actuando de presentador, expresó su convicción de que el proceso independentista catalán no conduce a ningún lado.

Mendía, una abogada de 51 años que se apuntó al PSE cuando ya había acabado la carrera y que ha hecho carrera municipal, parlamentaria en vitoria y al frente del partido en Bilbao, enfatizó la figura de Ramón Rubial como referente político y moral en el que fijarse, anunció que se presentará a la reelección en el próximo congreso del PSE (no convocado aun) y reiteró que, para ella, la política es resolver los problemas de la gente. El acto tuvo amplia concurrencia socialista con ausencia de figuras clásicas, pero con curiosidad para conocer el personaje y medir su profundidad. No salió a hombros, pero el personal se fue bien predispuesto.

El mismo día Antón Costa, que ha completado brillantemente su mandato al frente del Círculo de Economía, escribía en sus columna de los miércoles en La Vanguardia, un artículo que merece la pena: “Ética política de la independencia” con una pregunta inicial: “¿Puede un gobernante sacrificar el estado de las cosas existentes en un momento concreto por un objetivo político de largo plazo de beneficios económicos y sociales inciertos?” ...”en el debate en curso predominan planteamientos tacticistas, basados en la astucia y el oportunismo más que en un argumento de ética política”. El diputado Homs cuando decía ayer “¿Nos van a mandar los tanques?” mostraba un buen ejemplo del tacticismo. El profesor Costas apela a la “prudencia para evitar riesgos innecesarios” para apoyándose en Hannah Arendt reclamar la “gestión de las cosas para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos”. Con una conclusión: “hay datos sobre el estado de bienestar de Cataluña que no son halagüeños. El Índice de Bienestar Social (que va más allá del PIB) muestra pérdida de posiciones. No es una buena señal”.

La gestión de las cosas cotidianas es un mensaje de fondo, sencillo y claro. No es ese objetivo el que preside la política y el gobierno, no solo en Cataluña.