La política empieza a moverse

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Ha pasado más de año de retórica, de electoralismo de baja densidad, de gobierno inane para gestionar lo ordinario; un año sin control del gobierno en el Parlamento, con una conversación política estomagante. Esta semana parece que arranca la actividad política con propuestas, con acuerdos y con materias concretas. La presencia de Rajoy en la cumbre europea con Obama proporcionó una foto indicativa de que la provisionalidad ha concluido y que el presidente español recobra protagonismo europeo con todos los sacramentos. Merkel no se privó de mostrar su patrocinio sobre Rajoy y bromeó sobre su resistencia de elefante. Efectivamente Rajoy y Merkel son los veteranos en el Consejo Europeo, los resistentes a los que la Gran Recesión no ha barrido.

Pero al margen de esa foto que es algo más que una imagen, la comparecencia de la ministra de Empleo en el Congreso, en la subcomisión del Pacto de Toledo, abre un proceso real para abordar un problema urgente que preocupa a los españoles: el futuro de las pensiones. Las propuestas de la ministra son prácticas, pueden alcanzar un amplio consenso y trasladar a la ciudadanía, por primera vez en un año, la sensación de que el gobierno se ocupa de lo que preocupa.

El acuerdo de gobierno en el País Vasco entre PNV y PSE-PSOE, muy criticado por algunos, envía también un mensaje de gobernabilidad y centralidad. El PNV tenía otras opciones pero ha decidido no cambiar de pareja para gobernar. Sin renunciar por ello a una negociación con el Gobierno Rajoy para aprobar unos Presupuestos que a ellos les importan bastante poco, ya que su autonomía financiera es casi total. Los cinco votos del PNV en el Parlamento de Madrid tendrán las contrapartidas típicas en la política, acerca de las cuales cabe esperar trasparencia y precio razonable. En Castilla confían que el Ave al norte entre en la negociación para alegría de los burgaleses que sienten que cada año se aplaza al siguiente la llegada del AVE a su gélida y desnuda estación. En la negociación entrará también las liquidaciones pendientes, sin descartar alguna reivindicación trampa para aparentar frustración.

También se nota otro tono en la relación con Cataluña; por un lado la vicepresidenta Santamaría bromea con que se pondrá despacho en Barcelona, al tiempo que los tribunales mueven los procedimientos contra autoridades catalanas que han desafiado las leyes y a los jueces. Palo y zanahoria como actuación nueva que supone acabar con el inmovilismo de los últimos años.

El otro asunto concreto y de calado es el Presupuesto, con un primer estadio en el techo de gasto, un dato indicativo de los límites de gasto. La prórroga del actual Presupuesto es inevitable ya que en lo que queda de año no hay tempo para tramitar un Presupuesto. El gobierno ya ha deslizado los globos-sonda habituales sobre las subidas de impuestos que vienen con las ambigüedades habituales. No caben dudas sobre un aumento inminente de los impuestos de fácil recaudación, los especiales que afectan a consumos de tabaco, gasolinas y demás productos fiscalizados.

En resumen que acabó el extenso teatro electoral y empieza la política prosaica de negociar, decidir, gobernar y dar explicaciones. A Rajoy se le ve firme, al mando, sin demasiada preocupación por agradar a sus socios de Ciudadanos, consciente de que al único que le puede interesar verse abocado a nuevas elecciones es al PP.

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