Habrá Gobierno, pero ¿cómo sigue?

A final de mes Rajoy será presidente elegido con mandato para casi cuatro años y estará en condiciones de formar gobierno a su conveniencia aunque con la vista puesta en la benevolencia de sus socios provisionales, de los 32 diputados de Ciudadanos y de algún otro cómplice coyuntural. Tanto se ha clamado por formar Gobierno que se ha dado de lado la pregunta: ¿para qué? Mariano Rajoy tendrá que dar alguna pista el martes cuando salga de las consultas en la Zarzuela con el segundo encargo de D. Felipe para formar gobierno. Dado el carácter de Rajoy dirá poco ese día, más allá de que asume el encargo, esta vez con posibilidades. Algo más dirá ante los diputados el jueves, cuando presente su programa de investidura, pero tampoco hay que esperar un programa llamativo, correoso y prometedor.

La siguiente señal será la primera semana de noviembre, cuando el Presidente lea en la Moncloa (como hizo hace casi cinco años) la lista del Gobierno que desvelará con qué familias del partido quiere abordar el segundo mandato, una legislatura acortada que será muy parlamentaria, bastante conflictiva y a cara de perro entre los distintos grupos. Queda también para lo que queda del año el Presupuesto para 2017, que indicará algunas de las prioridades del nuevo gobierno, los márgenes de negociación que el PP está dispuesto a asumir y la solidez de los pactos.

Los socialistas han despejado la incógnita de las terceras elecciones, darán el apoyo necesario al PP para que arranque la legislatura con un gobierno débil y tratarán de ejercer de cabecera de la oposición, cuidando sus flancos para evitar fugas de diputados que busquen territorios más propicios a sus intereses y posiciones. Una experiencia que el PSC de Iceta conoce bien ya que pasó por ella hace pocos años, cuando ERC supo acoger a los disidentes del socialismo nacionalista catalán.

La minoría socialista que llaman “de Sánchez”, perdedora del pasado Comité Federal y del Comité del domingo próximo, tendrá que evaluar su fortaleza para plantear batalla en el Congreso que la gestora convocará a principios de 2017. Luego... Dios dirá, porque los perdedores saben que no tendrán posición en las listas futuras, lo cual puede animarles a ensayar un trasfuguismo que abra otros horizontes. No sería descartable que la merma de diputados socialistas engorde del grupo mixto con simpatía a Podemos e incluso que equilibre fuerzas entre el grupo socialista y el de Podemos-mareas y otros. Pero no conviene anticipar futuro con un presente tan incierto y movedizo como el actual.

Estos son tiempos políticos imprevisibles, muy abiertos tanto en España como en la unión Europea que en el corte período de un año puede presentar un cuadro muy distinto al actual. De momento dejo en el aire la pregunta inicial. Nuevo (viejo) Gobierno... ¿para qué?