Hacienda cierra brechas de fraude

Las actuaciones de la Agencia Tributaria afloran rentas ocultas como nunca antes, van cerrando boquetes de fraude, incluidos los que proceden de lagunas fiscales aprovechadas por los contribuyentes enterados. Los inspectores son cada día más antipáticos para el contribuyente investigado, lo cual está en la naturaleza de las cosas. Un inspector amable y bienvenido sería sospechoso. Es cierto que les hay desproporcionados, que presumen defraudador a quien tropieza en su camino y que muestran un celo excesivo que les lleva en ocasiones a levantar actas que luego los tribunales anulan. Pero es tan cierto o más que los defraudadores han disfrutado de demasiada permisividad.

En favor de la Hacienda llegan ahora acuerdos para una información automática entre las distintas agencias tributarias, incluidas las de países considerados paraísos fiscales. La OCDE ha hecho un buen trabajo desde que en las Cumbres del G8 y G20 se aprobaron mandatos claros para arrinconar los paraísos fiscales. Antes de 2018 los intercambios de información van a ser habituales, de oficio, lo cual ampliará la capacidad de la inspección.
Las actuaciones fiscales suelen caracterizarse por cierta discreción, también forma parte de la naturaleza de las cosas, pero cada día es más frecuente es las conversaciones el comentario de que Fulanito anda en problemas con Hacienda y que la ronda le ha salido muy cara. En España defraudar no estaba mal visto, pero es evidente que hay un cambio de opinión, el defraudador ya no alardea de su condición, todo lo contrario.

La oferta de "con o sin " IVA se mantiene en algunas actividades, una brecha que hay que cerrar y aislar, que pasa por erradicar los pagos en efectivo y por reforzar el valor y la obligación de vender o prestar servicios con facturas formales, numeradas y desglosadas. Vender sin factura debería ser delito o al menos irregularidad sancionable, así se evitaría el abuso del "sin IVA" que probablemente es uno de los mayores agujeros fiscales. Desde luego que no es en las SICAV donde está el corazón del fraude, esas son sociedades trasparentes e identificadas, más bien el problema radica en la ausencia de facturas.

La Agencia Tributaria trabaja cada año con más efectividad, es un dato. Falta completar algunas actuaciones y cerrar las brechas conocidas. El problema fiscal en España no está en los tipos impositivos, reside en las bases tributarias ocultas. También en el exceso de exenciones, desgravaciones, y semejantes, que siempre benefician a unos pocos que tuvieron su oportunidad. No es difícil obtener esos cuatro puntos de PIB que faltan en la recaudación, es cuestión de voluntad y habilidad.