¡Asombroso!: Obama en la Habana y Lula ante los jueces

¿Colocó alguien entre los acontecimientos previsibles para este año que Obama visitaría La Habana y Lula caería desde los altares al banquillo de los acusados por corrupción? Lo primero significa que la política exterior del Presidente saliente camina por otra galaxia que la que marcan las mayorías del Capitolio, una situación que acentúa la esquizofrenia de la política exterior y su imprevisibilidad. El caso de Lula y Dilma, presidente emérito y presidenta de Brasil (¿o es al revés?) confirma la imprevisibilidad, Lula era el santo civil de la nueva política americana al sur del Río Grande, capaz de hacer crecer un continente (Brasil) y sacar a millones de ciudadanos de la pobreza, desde la izquierda, incluso construyendo una potencia regional respetada por los Estados Unidos. Resulta que el tesón de un juez regional con el apoyo de otros colegas del Tribunal Superior puede reducir a Lula a la condición más baja imaginable, un político corrupto, como lo fue hace un cuarto de siglo Fernando Collor de Mello, un antecesor por la derecha.

El sistema político brasileño es de notable complejidad; muy federal y descentralizado aunque con un Estado central orgulloso y nacionalista, pero con un sistema fragmentado de partidos que propicia alianzas sucias entre ellos que precisan de mucho “engrase de las carretas”, que sale de las empresas públicas y de cuantos hacen negocios con el gobierno.
El derrumbe de Dilma Roussef y de Lula (ambos van en el paquete) significa un terremoto en Brasil (uno de los puntales de los llamados BRICS (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica) que lo es también para el continente y para el mundo, incluido España cuyas primeras multinacionales (Telefónica, Santander, Iberdrola...) tienen muchos huevos en esa cesta.
La crisis institucional y política de Brasil no estaba en el mapa de riesgos geoestratégicos del año, si estaba la recesión en Brasil, una etapa gris que debilitaba a la izquierda latinoamericana, precisamente cuando Argentina cambiaba de bando y Cuba iniciaba la “gran rectificación” con un acercamiento tan imprevisible como necesario a los Estados Unidos, propiciado por un presidente pragmático y realista como Obama.

Por el camino Venezuela se desangra con el fracaso del chavismo que se desliza hacia el riesgo de estado fallido. Y los otros aliados secundarios, Bolivia y Ecuador tratan de ajustar sus aspiraciones a la nueva situación mundial y a las carencias que produce la caída de los precios de las materias primas complicando sus balanzas de pagos.

A principios de año la posibilidad de un menor crecimiento de China colocó a las bolsas cuesta abajo; aquella fue una buena excusa para explicar el miedo de los inversores ante lo desconocido. Como lo fue también la subida modesta de los tipos de interés anunciada y aplicada por la FED con una lentitud y una prudencia que en vez de tranquilizar, inquietó.

¿Cómo van a leer los inversores la crisis de Brasil? Lo previsible es que añada incertidumbres y acentúe las cautelas. Recomponer la estabilidad política brasileña va a requerir tiempo y la aparición de nuevos liderazgos alternativos a lo que supusieron Lula y Dilma durante los últimos quince años. En resumen que si lo de España está complicado y definido por la imprevisibilidad, fuera las cosas no están más claras. Y Obama paseando por la Habana, una plaza donde los intereses españoles estaban muy asentados.