¿Quién sacaría ventaja con nuevas elecciones?

Cada mañana los estrategas de los partidos políticos se preguntan como la malvada madrastra de Blancanieves lo hacía a su espejo: ¿quién es la mujer más hermosa?, ¿quién obtendría ventaja con unas nuevas elecciones? Y si a la madrasta el espejo le decía que ella misma, a nuestros políticos el espejo les confunde, les dice que depende... y en ese depende caben varias hipótesis contradictorias.

Para despejar la hipótesis sobre el apoyo a una u otra o ninguna de las composiciones posibles de gobierno antes hay que concluir que unas nuevas elecciones no otorgan ventaja alguna. Las encuestas de cada semana (todos los partidos disponen de uno o varios sondeos con sus consiguientes interpretaciones) no despejan suficientemente las dudas. Como suele ser habitual en política cada día hay un sapo que tragar que puede alterar las preferencias de los electores. Uno de los aspectos que trae de cabeza a los analistas es cuántos votos se van a mover hacía la abstención, cuánta fatiga va a producir abandono del votante.

El 20 de diciembre se desplazaron votantes del PSOE a favor de Ciudadanos y de Podemos; y votantes del PP hacia Ciudadanos. Ahora la corriente más inquietante es la que conduce a la abstención que otorga sumas y restas a unos y otros en lo que cuenta de verdad: los escaños.

En enero en la cúpula del PP dominaba la tesis de que unas nuevas elecciones les podían ir bien, que votos de Ciudadanos podían desplazarse hacia el PP, por decepción (acercamiento de Rivera al PSOE) o por cálculo de utilidad, para evitar un gobierno de izquierdas encabezado por Podemos. Pero a medida que pasan los días y se amontonan las causas judiciales contra dirigentes del PP la tesis se debilita. Además Ciudadanos ha recuperado protagonismo y ha ganado en centralidad y en experiencia, aspecto este último que era una de sus debilidades en diciembre.

El caso de Podemos es semejante al del PP, en enero pensaban que el tiempo corría a su favor, que el PSOE seguía desangrándose y que la alternativa morada era la preferente, que las uvas que estaban verdes en diciembre estaban madurando y a punto de caer del árbol. Pero Pedro Sánchez ha mostrado resistencia y el PSOE resilencia a su manifiesta decadencia. Hay voto útil que puede volver al socialismo tradicional. Las tensiones internas de Podemos tampoco les ayudan a mejorar las expectativas de voto. De manera que también pueden estar cada día más interesados en evitar las elecciones y más propicios a algún arreglo en ese sentido. Pero todo son conclusiones provisionales insuficientemente contrastadas. Lo cual lleva a que la hipótesis de unas nuevas elecciones sigue presente, incluso con fuerza dominante.

Lo que las encuestas apuntan es que el nuevo mapa sería parecido al actual, lo cual empuja a favor de un pacto de gobierno significa la menos mala de las alternativas. La cuestión sería, en ese caso, como recorrer el camino hasta el acuerdo de investidura sin provocar desgarros internos y frustraciones externas.  En este caso la cuestión sería, sabemos que hay que formar gobierno, lo que no sabemos es como ganar votantes con ello.

La único cierto es que si el 2 de mayo (faltan 45 días) no hay gobierno habrá elecciones; y a quién Dios se la diere San Pedro se la bendiga. De aquí a las elecciones de finales de junio pueden sucederse varias crisis imprevisibles.