¿Cómo explicar que el PP nunca se anticipa?

El Partido Popular domina el gobierno, ocupa las instituciones, dispone de más palancas de poder que ningún otro partido u organización, pero nunca se anticipa, cada mañana y cada tarde les sorprende una investigación, una filtración, una acusación o fisura de su aparato. Como no son ingenuos, ni demasiado escrupulosos a la hora de disponer de información y alerta resulta sorprendente que suelen ir a rastras de los acontecimientos. Abren expediente y toman distancia de Rita Barberá, o de Ignacio González cuando ya están afectados hasta las cejas por investigaciones judiciales que detectan irregularidades de un pasado demasiado cercano.

Algo debe ocurrir en las entrañas del partido para tanta incapacidad para mitigar daños, para anticiparse a las acusaciones y poder acreditar con pruebas que son beligerantes frente a la corrupción, que como dijo Rajoy hace pocas semanas que no iban a dejar pasar ni una.

Arrastraron los pies más allá de lo soportable con sus tesoreros, pasaron página del asombroso mensaje de Rajoy “se fuerte”, no dudaron con la destrucción de los discos duros... en resumen un cúmulo de decisiones que justifican la pregunta: ¿quién piensa en esa casa? ¿Quién diseña la estrategia?, ¿qué esperan?

Algunos dicen que su base electoral es tan sólida que pueden permitirse semejantes ligerezas. Pero también hay quien sostiene que no hacen nada distinto a los demás partidos ante casos semejantes, menos numerosos en otras formaciones porque han sido muchas menos las oportunidades para incurrir en irregularidades y entrar en la zona de sombra.

Pero es difícil imaginar que el partido pueda concurrir a nuevas elecciones sin una regeneración profunda. En pocos días han abierto expedientes informativos y disciplinarios como para tener ocupada a tiempo completo, incluso con horario nocturno, a la comisión correspondiente que hasta la fecha no se caracteriza por un trabajo intenso y ejemplar.

A los ciudadanos les asombra desde hace tiempo (las encuestas del CIS lo acreditan) la extensión y profundidad de la corrupción en los partidos, pero más aun impresiona la tolerancia, la pasividad ante las investigaciones policiales y judiciales que encuentran un intenso reflejo en todos los medios, incluidos los afines que no pueden evitar la información. La habitual, respuesta con acusaciones a los adversarios completa la irritación del ciudadano medio que en muchos casos lo ha dejado por insufrible o acentuando su indignación. Los dirigentes del PP que les preguntan por sus casos responden que para escándalos los de los otros partidos, y largan la lista memorizada para salir del paso.

La comparecencia de Rita Barberá ante los periodistas o los comnetarios de Celia Villalobos son cuando menos llamativas, servirán para explicar estos sucesos cuando sean objeto de estudio en un futuro.