Confusión de confusiones, baile de nombres para enredar

Suelo aconsejar para las jornadas electorales que cuando cierran los colegios y empieza el recuento y el baile de hipótesis posibles conviene irse al cine o aislarse de las especulaciones hasta avanzada la noche, cuando se han escrutado la mitad de las mesas. Aun con eso hay riesgo de formarse una opinión equivocada. Operar con impresiones verosímiles, con opiniones más o menos fundadas en vez de con datos conduce al extravío.

Con respecto a la investidura del presidente de Gobierno que tango agita la información política estos días también conviene la distancia y la cautela. Hasta que pase el Consejo federal del PSOE (sábado) y el rey cierre las consultas las hipótesis verosímiles son abundantes, todas de buena tinta, las más procedentes de charcos informativos tóxicos.

Ha empezado el baile de nombres. De fuente muy fiable (un embajador) dicen que Felipe sugiere a fulano, pero también apuntan que en el PP andan madurando el relevo de Rajoy con varios nombres disponibles, en Madrid y en la periferia, en el partido y extramuros, en el gobierno actual y en gobiernos anteriores.

Sospecho que por detrás hay intereses, conseguidores, intrigantes, ambiciones, pero que hay poco con fundamento. La situación es líquida, cambiante, nadie tiene la llave o la clave de la situación; lo probable es que se vayan produciendo movimientos y decisiones que habiliten uno u otro camino.

La entrevista de Felipe González es un aviso a navegantes, una panoplia de advertencias para varios de los que pueden iniciar alguna combustión. Entre los socialistas la apuesta se centra en lo que pueda salir de su reunión del sábado; Ferraz frente a los barones, los nuevos frente a los clásicos. Nada nuevo en esa casa abonada a las dos almas en desavenencia desde su tierna infancia.

En el PP las aguas son más profundas y ocultas, sometidas al embate de una actuación judicial tan contundente como la de Valencia que abre la puerta a nuevas hipótesis. Desde la calle Génova advierten que están por celebrar nuevas elecciones cerrando filas con Rajoy; es la mejor alternativa para el aparato, ganar tiempo esperando un cambio de preferencias. Pero otros reman en otra dirección y Rajoy escucha solo a unos pocos, muy cercanos que quieren evitarle males y padecimientos.

En resumen casi nada es seguro; los nombres que se apuntan como posibles candidatos carecen de consistencia, unos porque se colocan para perjudicar a un tercero y, de paso, amortizar un sucesor. Quienes pueden decidir no deciden, aguardan, esperan que los otros hagan el primer movimiento. Nadie tiene fuerza suficiente para imponer una solución, ni siquiera provisional.

El próximo escenario crítico es el Consejo Federal del PSOE y su efecto en las consultas del martes. De manera que hasta ese momento disfruten con una serie apasionante, con muchos capítulos, y no pierdan mucho tiempo con amagos.